Quiero algo imposible. Quiero amar. Amarte. No sé qué es. Es lo que quiero. Amarte sería que estas palabras fueran música cantada por ti. Sería que yo descubriese en tu descubrimiento el cántico aún no imaginado y redescubierto en tu voz. Amarte sería hallar en mis palabras jamás pronunciadas su pronunciamiento por ti. Amarte sería esto de ahora mismo, aquí, con el día y los pies helados. Sería besarte sin la necesidad de un beso. Sería recorrer tu piel en la nocturnidad del día. Sería leer tus labios y en ellos la historia de la tranquilidad. Dime, ¿por qué las cosas hermosas de la vida suelen ser tan tristes? ¿Por qué la alegría precede indefectiblemente al desconsuelo? ¿Por qué un huérfano muere de soledad en Afganistán? Dime tú por qué no estás conmigo estando en mí. Dime por qué el tiempo pasa y pasa. Amarte sería que existieras. Yo te regalo esta poesía que conoces letra a letra de antemano pues es tu poesía recogida en mí. No olvido a la tierra. Dime, ¿qué es amar? ¿Es esto? ¿Tú crees? ¿Es esto amarte? Quiero algo imposible. Quiero que esta canción esté en las letras y alrededor de las letras. Quiero a la gente humilde. Quiero renacer para inventar otra vida más. Con ésta, otra, distinta, con ésta, otra, con ésta. Quiero a la palabra paseo. Quiero a la palabra ciudad. Quiero a la palabra que está escrita así, palabra. Te quiero. Eres la casa. Eres el jardín en las cuatro estaciones. Eres el camino que lleva al camino. Ya no sé qué más decirte. No cómo decírtelo. Las flores y el cielo huelen a ti. Hueles a la perseverancia de la piedra. A la llamarada del volcán.