No lo describiré.

Ese viejo ciego allí escribe sin cometer errores. No más que yo, clarividente sin lente ni siquiera de contacto en este mismo lugar. Sé lo primero por haberle ya leído textos. Y lo segundo por irrefutable y popperiana base empírica que Ud. puede si desea comprobar por sencilla visibilidad óptica. Allí donde está escrito “leo” Ud. lee en efecto sin problema no “lo mismo” sino directamente “leo”. Ud. lee. Por tanto, salvo dificultad manual por lo demás técnicamente superable gracias por ejemplo a la ayuda de otra persona, por qué no su prima Alicia, hermoso nombre, escribe. Hermosa interposición de persona que en nada niega la completa literalidad suya. ¿Pero cómo consta experimentalmente su ceguera? No según toda evidencia por el bastón y el perro, probables simulaciones para una recepción gota a gota de caridad apiadada o demostrativa de cierta discutible ciudadanía. Es porque me lo murmuró cual cántico definitivamente fiable en el tempo y el timbre del susurro. Me resulta imposible descreer en esa voz de música dulcemente quebrada por la edad. La juventud sobrevive cual quejumbre en la vejez. Tal simultaneidad da alegría y pena que en toda persona por la senilidad llegará. Es por lo cual Maria Callas y Carlos Gardel fenecieron en temprana edad. Aunque no haya sido ésta la única causa de tal precocidad moral y mortal. Pero un mínimo sentido de la discreción impide entrar en detalles sobre estos agraviantes asuntos. No obstante la diferencia entre ambos géneros musicales.

Ya está antedicho: creer es más que saber. Mejor dicho, la creencia engloba al conocimiento, esmirriado en ella. La fe cerca a la inteligencia. O ésta es esclava de aquélla. La catequesis católica os lo demuestra por afirmación verdadera, propia e indiscutible. No obstante que sea el cerebro elaborado del catolicismo que os lo señala. El contenido del cráneo tampoco escapa a la fe. Como tampoco a la esperanza o la caridad. Ni llegado el caso a sus negaciones o contrarios. El Demonio es ubicuo. Dios deja libre a la libertad.

Continuaré en “Casino Viña del Mar” (II) pues siendo las 7:07 am la somnolencia me acecha. Más no temáis. Todo lo que viene está ya acá.