Afilo cuchillos. Llevo un mono en el organillo donde hago rodar “o sole mio”, que además canto. Los niños y las niñas del barrio llegan corriendo. Se empujan sin maldad. Detenidos han llegado a estar. Observan serios al loro verde. Ahora escuchan “Torna a Sorrento” en la calle República cerca de la Alameda. El organillero ante el griterío del niñerío sonríe pero comienza a sentirse aburrido pues debe llegar a la plaza Italia ida y vuelta para llegar con más plata a la casa. Dos niños compran una pelota elástica que bajan y suben rellena de aserrín, envuelta en papel colorido y anudada. La bola pronto se rompe. El aserrín enloquecido por un súbito viento se reparte cual arena por el suelo de asfalto. . El artista no restituye dinero pero canta a la infancia acompañado por el loro verde la “Cueca del Guatón Loyola”. Bailan los chicos. Termina el verano. Hace calor. Atardece. El cielo enrojece. El organillero ante el niñerío sonríe pero comienza a sentirse aburrido pues debe llegar a la plaza Italia ida y vuelta para llegar con más plata a la casa. Siente cansancio. Además ha de comprar pan, huevos, alcachofas, leche y manzanas. Está en le lista. Todo por una tortilla que preparará Maira. Nada resulta más triste que ser viudo. O sí: huérfano. La última frase estuvo de más. Todo viudo es huérfano. Soy viudo de una mujer viva. Partió al norte culpándome de ir al sur. Pero norte y sur se cruzan abrazados sin pensarlo dos veces. Hay hielo en un polo y polo en el otro. Perdón: y hielo en el otro. En el fondo da la mismo. Hielo y polo en ambos. Eso sí, más hielo en el sur que en el norte y correspondientemente, como es lógico, lo contrario. ¿Se lo explico de modo sucinto? Bien. Más polo -tierra- “arriba” que “abajo”. Representando estas latitudes extremistas una evidente estrechez conceptual de la geología. Sin hablar de longitudes, dado el volumen elpisoidal del planeta, cuando cataclismo ecuatorial no amenaza a la vida eterna. Es por lo cual razonablemente -Ud. tan inteligente ha comprendido- opté en primer lugar por étirer des sommières y en segundo por aguïser des couteaux. Compris? Chapeau!