Estoy ya cansado de probar conocimientos, fe o veracidad. La escritura es un escape que trae los árboles a la impresora perdida por donación a ya no sé quién. La imaginación se repite. Surge una mujer inexistente. Estoy haciendo pintar el departamento. Todo. Todo en blanco. Blanco como dentro de la letra O: véala, ¿vio? Es mi sepulcro blanqueado por dentro. Este proceso de purificación entristece sin causa. Esta clínica impide al cadáver ver la luz de la noche universal. No hay poros visibles. Yo no entiendo ahora por qué se me lee sin que sea yo quien escribe pues las teclas marchan solas. Les soy ajeno. Así paso el tiempo.

Que yo sepa, salvo superfluidades, nada ocurre. Milenario en su pasión es el instante del vacío. Las moscas lloran. La vida yace yerta en la exactitud intermediaria del orden y del desorden, del desorden y del orden. No hay canción ya no oída. Los cinco sentidos se van borrando uno tras otro. La belleza se adormece. No estás en mi ataúd. Ningún gas emito. Cómo decírtelo. Sé veraz. No seas. Te observo. La noche es una abstracción eléctrica. Ignoro qué digo. La paz es un pensamiento. Soy el sermón neutro de un muerto. El mordisco de los gusanos abre con dulzura descarnada los huesos. La médula queda hueca. Una puesta en polvo se ve iniciada. Ella se recuesta indiferente sobre sí misma antes de partir a través de los siglos londinenses y romanos por las hendijas de la blancura imperfecta al viento de la polinización. La muerte nada recuerda pero es reproductiva. No siento nada. Hay compañías de abstracción. Dios es himno vacío. Se nutre del frío. No responde. Su firmamento es iglú. No existen sombras en el blanco paraíso celestial. La felicidad es la nada. Nada, de nadar, nada; desnuda en la nada. El mar era fruto de peces. Nunca fui. Jamás nada fue. Restan huellas de peces en la imagen del absoluto. El decaimiento ha terminado. Vuela el pétalo de una mariposa invernal. Se cansa el cadáver en su sepulcro blanqueado. “¡Raza de víbora!” oye en la lejanía del obituario. La pulcritud alba en su entorno de la acción femenina le llena de amor.