Sin orden de prioridad, sin mentir.

Es ver el amor en tu sexualidad satisfaciéndose sin mirada.

Es la mujer con su estupidez y todo.

Es la generosidad apetente de la feminidad.

Es tus caderas.

Es tus interminables y exasperantes palabras sin sentido.

Eres mil en una y una en miles.

Es tu incomprensión.

Es para seducirte decir la presencia en tu ausencia.

Es tu admiración por la frase.

Es el silencio compartido en la paz del alma ya común.

Es haberte sido infiel para sufrirlo.

Es la oración del ocaso.

Es el hálito responsable de la paternidad.

Es cuidarte en la necesidad.

Es tu cuerpo.

Es otra.

Es la música en la palabra.

Es nietos de llanto.

Es no comprender.

Es paz del alma rapaz en calma.

Es mucho más que eso, es un cigarrillo, es un buen copete, es o era el erizo, es la bicicleta, el arco, la flecha, el libro de las narraciones interesantes, el paseo, la vegetación, el pueblo, el respeto, la solidaridad, la fe, el perdón, la búsqueda, tú, yo en tus ojos, la vejez del mismo dolor en descubrimiento.

Es un tú desplegado que se repliega sobre mi enfermedad.

Es la Cordillera de Nahuelbuta.

Es el volcán Tacora, gil.

Es el agotamiento ante la noche.