Es posible amar sin ser amado o amada. También puede acaecer lo uno junto a lo otro o lo uno ni lo otro. Tanto más ocurre en la temporalidad, en sus ficciones, repeticiones, innovaciones, que ya no se tiene mayor idea sobre qué sucede acá ni qués es allá. Bajo diferentes formas del contenido o materia he escrito parecidamente esto mismo en la gruesa longitud de la amaneciente incertidumbre, que por alguna causa, sin quererlo, empiezo quizás a querer, gracias sin duda a Uds. Estoy agradecido incluso de Nikolassa. Intuyo en ella más su anhelo de amor que un odio; el exceso de una carencia que lo contrario. No tengo imaginación suficiente para entrever a alguien deseoso del mal, salvo por el horror excusable del error, de nuestra estulticia, linda palabra encaminante a diccionario. Sin exagerar, a nadie detesto salvo por algún instante pronto olvidado desde su misma causalidad. Y al revés, sintiéndome odiado al poco rato experimento el caso como un simple episodio en el pasaje humanos, a pesar de las guerras, escondrijos del hambre compartida por el orgullo de individualidades temporalmente agrupadas en instersticios de traiciones a incomprensibles traiciones que se reconocen como culpables fidelidades en la memoria bien guardadas.
El amor ¿qué es el verdadero amor? La pregunta sin respuesta clara sigue vigente. Más fácil resulta concebir con alguna exactitud el odio que el amor; el mal que el bien; excepto por simplificaciones exasperadas del verbo que ni a su más aplicado autor, desde su gramática aun silenciosa y apaciguada, convencen. No falta siempre a la disposición más dulce ante ti un espíritu táctico de conquista que con alguna justificación despierta la reciprocidad de las sospechas ni en éstas del mal. Sólo sana este tipo de vinculación belicosa -sin mencionar aquí a Cristo así ya evocado- una comprensión del adversario, de su nacimiento, su historia hipotética, su bondad retrocedida como potencialidad presente y pronta al asalto hasta el proceso más o menos breve de la muerte que está en la vida.
Algo más debo decir. Se refiere a la política en su doble sentido, amplio y estrecho, público y privado (ambos otra vez van juntos: presidencial y paternal, sin olvidar que hay respectivas reciprocidades, donde el padre es hijo, parecidamente a la madre, etc.). No sé cómo establecer con cierta lógica y comunicabilidad el paso desde el primero párrafo hasta el que viene. Veamos. Pero llegó mi mujer y he de ocuparme por amor, qué paradoja, qué hermosura, qué tristeza, qué infinita finitud, de ella. Un resposo el harem del amor se eimpone y me impone. Cierro ahora.
Dejo suspendida una frase: la despolitización, ruptura aparente del lazo social, es falsa, pues revela un conformismo común que huye por necio, mas comprensible y cómplice tedio horizontal y vertical, hacia el ludimiento del sexo, del alcohol, de la droga, la pereza, el desinterés, la delincuencia, el arribismo, el consumo y de nuevo en el fondo una tristeza de intervalos incomprensibles pero ya instalados en la rutina de las palabrotas en las almas, donde Dios es el vacío de una totalidad ansiada aunque ininteligible, que instituciones como el Papado oscurecen más que iluminan.
¿Seguiré? ¿Para qué? ¿Soy acaso el predicador? No. Pero seguiré. El desorden de la amaneciente incertidumbre iría adquiriendo una cohesión que confirma a aquél y a ésta. La coherencia ¿no puede desorganizarse en el amor, fortaleciéndolo? Voté por Frei y anhelo el mayor éxito de Piñera para Chile. Para la inversión en energía limpia. Para el respeto a nuestra amiga, la naturaleza. Para el sentido universalista de nuestra pequeñez. Para la hermandad en el contexto territorial. Para un crecimiento drástico y lógico de la justicia social. Para la más completa probidad administrativa. Para el respeto real entre ciudadanos. Para la amistad y la ayuda entre vecinos. Para disfrutar conversaciones y silencios. Para compatibilizar la norma con la ejemplaridad ilocuaz como argumento decisivo para el cumplimiento sentido y comprendido de aquélla. Para una tremenda disminución cívica de la burocracia. Para una disminución fuerte del histrionismo y de la charlatanería funcionarios. La lista podría ser muy larga. Zamira dice que las angulas no están aún listas. Por esto he seguido escribiendo. Ahora sí pongo provisional fin a esto. Existe en Chile una real aspiración a la bondad ciudadana que aún no aprovechamos del todo. ¡Nada nos costaría hacerlo! Para una mayor confianza en esta vida nuestra que ninguna técnica es capaz de engrandecer. Nací en un país pobre. Moriré en uno ya casi rico. ¿Qué significa esto? Hay también humitas, tomates y buen vino. Ni con tan sólo agua falta el dinero. Parece ridículo, pero me siento lleno de entristecido y contento amor. Hasta luego; sin olvidar la relatividad del tiempo. Doy pues un beso al mundo. No releo.