Siempre ignoraré racionalmente por qué mi alma junto a mi cuerpo nació o si Ud. prefiere nacieron sintetizados en Chile, hace 65 años. Era un país, en términos relativos, muy pobre y hoy, en semejantes relatividades, muy rico, éste donde moriré; no por ello más feliz, ni exactamente lo contrario. Permanece una inquietud a veces triste en este éxito objetivo que está lejos de terminar. Ya no hay niños a pata pelada de mi misma edad privilegiada en el barro desnutrido y frío de las poblaciones callampas. Sí existe desolación afectiva entre “elegantes” jóvenes conductores de 4×4 que mueren tras extravíos de alcohol ampliamente enredados en sus complicidades. Una suerte de transversalidad social repleta de contradicciones une a variadas juventudes para la amistad delictuosa interclasista; con, por cierto, su distribución natural de ingresos, imago de Chile como una de las tres naciones socialmente más injustas de la tierra.
Motivo de orgullo no es. Distante era mi honorable padre de ser alguien distinto para dcirme sieno yo niño, en el campo, “la derecha es egoísta”. i este gobierno naciente de Piñera, tras la buena herencia de Bachelet, lograse más justicia social incluso como negocio para el em presariado y el conujunto empezando por la gente más pobres, estaríamos ya en la luz de otro camino. Pero no llego aún a creero. Mi padre era de sentimiento más bien derechista. La frase resuena: “egoísta”. Esta condición no se borra de la noche a la mañana. No por un ministro de educación que no comprende nada del tema salvo el imperativo del computador por sobre la imaginación. Ni por contadores auditores metamorfoseados en técnicos de finanzas.
Deseo lo mejor a Piñera para Chile. En la probidad. En la más estricta eficiciencia laboral. En una semejanza a sus padres. En veracidad republicana que no ande repitiendo los mismos aleteos de buitre en albatros sobre la “unidad nacional” -clásico concepto fascista para una persona medianamente culta-, el beso tan pero tan obviamente desinteresado entre esposa y marido, el dinero así jamás bien ganado.
Duda respecto de los pobres en Chile me suscita el profesor de Harvard Piñera. No porque en sus negocios haya sido inteigente, aunque energéTICo (!) y astuto brevemente sí. Sigo sin tenerle confianza aunque algo haya de verdad en aquel absurdo hegeliano sobre la igualdad en la contrariedad de los contrarios. Veremos. El Tatán reemplaza pensamiento por verboTGV.
Su triunfo milimétrico se debe a la kilométrica y continua torpeza intelectual de la Concertación partidista, tan estrecha entre tú y yo, sin ir más lejos.Comparativamente mejor por menos tonta fue la campaña de la Alianza.
No olvides Bastián que incluso por la “calidad” educativa o la pobreza, la delincuencia, el empleo, etc., la prioridad consiste en la inversión energética. No es un “ingeniero comercial” (o contador) quien mejor aconsejaría al respecto. Pero hay nombres de valor aquí.
Falta una dimensión filosófica en tu gabinete. Es normal: te falta. Dios ayude a la vida. No releo: él lee todo sin releer nada porque con razón su última obra creativa, ésa del 6º día, resulto cruel y cretina.
P.S.: Cariños a Pepito.