Una combinación de ira y de vergüenza estalla en mí cuando reparo en ciertos casos poco excepcionales donde veo la miseria moral vigente en nuestra nación. La señora María Teresa trabaja como empleada doméstica en mi casa durante tres días por semana. No tiene horario, me interesa el fruto eficaz y apacible de su labor. Le pago un poco más que -según se me ha dicho- lo normal; pero esto no me importa, por la sencillez de la fe tras 15 años de cesantía mía debida a política y enfermedad. ¿Quiere Ud. compadecerse de mí? Van: cáncer, operación, dolor, inflamaciones, necrosis, operaciones, cuatro infartos cardíacos más cuatro cerebrales, dos operaciones al corazón, destrucción por ellas de todo el sistema nervioso, ¿quiere acaso un minuto quizás más o menos de compasión?, hemorragias intestinales, extirpación integral de la mandíbula, excisión parcial de la lengua, cientos de exámenes, mentiras de los médicos, mucho dinero por labores jamás existentes, todo esto en “la mejor clínica de Chile”, tres diagnósticos de muerte clínica, ambulancias, horas de espera, pésima comida, profesionalismo del placebo como si el cliente y no paciente fuera un imbécil, desprecio del “doctor” (¡yo soy Doctor!) a la enfermera, de ésta a la auxiliar, de ésta a la aseadora,… y vive-versa por rumores justicieros, vengativos o amorosos que estaban presentes en “el obsceno pájaro de la noche”, ¡elocuente título sobre la hermenéutica de la inmundicia! La mediocridad es adicta al aplastamiento ajeno. Ella se nutre de envidia enmascarada por la afición coprófaga a la agenda de la caca. Sistema democrático ya antiguo y venerable del cual no están ajenos los 15 millones de sueldo mensual que percibirá la “gordy” por ser “ex” (no digo ex gordy). Sí, esta combinación crucificial -vertical y transversal- con virgen al revés me produce asco, ira y vergüenza. “Hay peor”.
La señora María Teresa recientemente empleada aquí (no se me venga con “nana” o “asesora del hogar”) me pidió el martes, es decir mañana, como ¡vacaciones! Le dije más. No tengo plata. La presto. Resulta que el Banco rehusó por la firma -auténtica- el documento sin consultarme. Es el colmo. La empleaducha sobre su silla de “jefa” escupía a la otra después de la cola. ¡Ni mi abuelo actuaba así! Aquí no habrá amistad sana ni cultura social por estas vías donde de reina a paja se actúa en cínica e hipócrita maldad. ¿Hará Piñera que Chile sea gobernado por el alma de su padre? No sé. El país está maldito. Aunque a fin de cuentas impotente caballero resulte de todos modos ser Don Dinero. Su cara ya lo muestra.
P.S. (Partido Socialista):
Perdón. It was too good to be true. Donc je corrige, Cris, Crist, Christ, Chistelle, Christiane, Christine. Aumenta durante un minuto tu veraz compasividad de la insolencia sabiendo que un segundo cáncer está en acción avanzada e inoperable por motivos cardíacos. Dí “ay, ay, ay, pobrecito, qué mala fui”. Pero agrega como consolación: “Chile lindo cómo te querré, que si por vos me pidieran la vida te la daré”. Yes, with your brilliant expression you are the only woman (ou mec, on ne sait jamais sauf contact indésirable) who has hurted me in A.I. Me interrogo sobre cómo eres. Te imagino pero por respeto no diré más. Sólo que antes hermosa, siempre bondadosa y ahora torpe. “Cosas de la edad”, asevera mi mamá. Me pidió -hijo mayor de nueve- que yo muriese después. Rasqué en silencio mi barba, observándola. Le hablé sobre sus piernas. Ni el papá osaba hablarle de ciertos temas y solía pedirme para evitar un disgusto que yo lo hiciera en su lugar. Cosa que sin temor se veía de inmediato realizada y en rigor por racionalidad obedecida. Oui, tu me laisses encore blessé. It’s too good to be true! Thanks.