Ella me ha escrito por ejemplo:
– Nunca he viajado por un hombre.
– Siempre te querré.
– Iré.
Yo la espero. Jamás hemos estado juntos en el sentido visual, táctil, olfativo, auditivo, gustativo o sexual. Pero sí afectivo. Presiento en ella bondad. Para adelgazar no son necesarias dieta ni gimnasia aunque éstas vengan por añadidura, con sus consecuencias corporales, tras el simple ejercicio de dejar a la emoción propia vivir de modo paralelo y sin que ésta note que lo hace. Como cuando se aprende a andar, a hablar, leer o adquirir algún silencio en la disposición a la poesía.
Juje ha recibido el don de no ser rencorosa y de perdonar. Ella no miente. Le gusta sonreír. Sabe escuchar. No es desconfiada. Canta. Está dispuesta a admitir sus imperfecciones. Es joven. No carece de coquetería. Es capaz de besar. No experimenta la violencia. Tiene la piel suave. Resulta grato observarla y acariciarla. Ella se siente feliz viajando en esto. Cree. Yo la espero. Le haremos una fiesta de recepción. El asunto comienza en febrero. Pero luego es sólo entre ella y yo. La gente celosa está admitida en seguida fuera de mi departamento. Tendré a mi reina con la autorización del harem. A ella su dormitorio, a mí el mío. Sin intromisiones carnales. Al menos en principio no. Otra cosa puede en principio suceder después. Pero ninguna falsa entre ella y yo. Ya me estoy entusiasmando.
Me escribió también:
– Siempre te leo.
No sé para qué. Dudo del valor existente en lo que escribo. Me culpo al no hacer mejor las cosas y para qué hablar sobre cuando las hago peor. Los elogios me llegan pero siempre un poco como puñetazo para mejorar. No es lo que estoy haciendo aquí, Jujita, con toda esta indiscreción pública que debería avergonzarme mas al contrario me alegra por ser pura verdad. No temo a la verdad. Sí, sé ser discreto, te consta, escribiste en privado: “ennobleces”. En público. Es lo mismo. Y nunca dijimos por qué. Eso estuvo correcto.
Te trataré como mereces acá. Trae la licencia de conducir si puedes. Alguien dirá: “viejo seductor”. Pero no. No es eso. Es más que eso. Piñera me envidiará. Benedicto no sé cuanto hará lo suyo en el baño vaticano. Entretanto yo no ceso de esperarte y te deposito en la flor del alma este beso.
Arturo.
P.S. No releo. AML.