– Haber tomado el Acuerdo Nacional más como táctica que como ética.
– El arribismo disperso pero convenientemente aglutinado antes y después del NO.
– Las trampas de Aylwin para ser candidato (fue buen Presidente), lección de maquiavelismo cristiano.
– Frei como ejemplo inocuo de la nada.
– Lagos más sus soberbias pillerías.
– El poder siempre como factor de enriquecimiento personal por supuesto al “medio”.
– La estupidez repetitiva en un lenguaje carente de toda imaginación por el contenido.
– Ninguna inversión energética.
– Nada verdadero en calidad educativa.
– Calvinismo financiero de A a Z: cobardía.
– Mugre de cobre, de pez y de madera en la exportación.
– Aburrimiento disciplinario hacia un civismo juvenil.
– Pesima política comunicativa en la TV.
– Pusilanimidad “inocente” frente a la delincuencia.
– Politiquería de bajo monto.
Sería todo por ahora.