No se dice.

No debí, no quise pero no pude.

No cumplir.

Mentir.

Que un adulto haga sodomía a un niñito.

La mujer con olor a sobacos si no es peor.

El padre y la madre golpeándose incluso ante los hijos.

Las papas con arroz.

El agua.

El frío.

El hedor a patas.

El cielo nublado.

Michael Jakson o Jackson, no sé ni importa salvo como ejemplo de idiota.

Los muertos sin alma.

El machito chileno.

El cementerio hecho campo de golf como “recuerdo”.

El barro.

La grosería.

Robar.

La cacofonía.

La nutritiva leche materna.

Johan Strauss.

La caza.

La calvicie.

La diarrea.

La muerte de tu padre.

El trabajo.

El guarén crudo dentro de la sopa.

La chucha vieja, cosa que no debiste decir por respeto a los adolescentes.

Los “emprendedores”.

El cáncer.

Las huevonas innovación, excelencia, competitividad y calidad total.

La ciencia.

Un moco colgando por la nariz de un feto.

La rapidez.

La mosca.

La maldad.

Hay más feo que todo esto.

El murciélago.

La caca humana.

La tierra.

Dios en su silencio implacable.

La mirada inútil.

Dormir sin soñar.

Cabrearse.

Pero no se dice lo más, lo más, lo más feo.

Prefiero callar en el resto por ahora respecto de ti, amado.

Ya sabes.

No pude resistir a seguir con estas estupideces mías. Pido perdón otra vez. Os las regalo. ¡Sois tan esforzados! He aprendido mucho de vosotros. Gracias. Pero soy discreto, no continuo. Sois sabioªºsºªs. Callo vuestro esfuerzo y omito vuestra gigantesca generosidad, salvo excepción. Quedo con esa frase inmemorial que agradezco hasta más allá que el infinito: “to good to be true”. Esa abuelita me pasó ni más ni menos que tres millones de dólares, gracias a los cuales como cochayuyo, compro calzoncillos, duermo como consta con pijama amarillo, ando en calcetines de temis, bebo Coca 0, fumo deleitoso smog santiaguino (“prohibido el smog” leí por ahí), adquiero mediaguas bien vendidas para roticuajos, compré una casa de lujo en la siutiquería de Zapallar donde no hay ningún zapallo ni italiano, manejo un R&R con bencina, las nenas como dije por allí vienen a mí como las moscas a la caquita tan rica dicen ellas antes que lleguen las “hirondelles”, bueno no mariposas pero sí cómo se llaman ah, esos pájaros que no hacen verano, se dice. Bueno, a pesar de la hora me voy a fumar otro pucho, total para qué me voy a preocupar, las cosas que se vienen, las cosas que se van. ¿Lo canto de nievo? No: de nUevo. Auca, ando más rasca que el guatón Flores. Debo rectificarme. No diré más la palabra “huevón”. Seré correcto. Bajaré de mis 200 kilos. Cesaré de ser gurú que no sabe nada salvo que “decir es hacer”, qué pelotudez, como si hacer fuera decir. Este sabio sabe. Bueno, dejo de pelarlo por el momento.

Y aquí no se trataba de esto. ¿De qué se trataba? No recuerdo. Es que el Flores me obnubila. Es un líder.

Debo mirar el título. Ah, “lo más feo”, ¡pero lo más lindo es Flores! Yo sería maricón por él,,, futuro “Presidente de Chile”. Me encanta su guata. Es un genio. Dice que ocupó la cátedra de Einstein. Dice que es filósofo. Dice que dice que. Yo le creo todo. Voy a fumarme otro pucho. Listo. ¡Si les contara! Pero no. Soy cómplice. Hay cosas que no digo. Soy leal. Lo quiero, ja ja já. Perdón: me faltó otro já. Ya está. Sí. Eso es después de todo lo más feo. Con Piñera ahora. Fea cosa. En fin. Cosa suya.

Olvidé decirte algo, genio obeso. Pero no esto: viva y triste es tu comadre Gloria a quien sí de corazón respeto. No a ti y sabes por ti mismo por qué, gurucito de nada. Ya te dije, hagamos un I.Q., pero no respondiste por temor al ridículo, por feo, ¿has visto a alguien más feo que tú?, no. Fuiste un pésimo ministro de Allende, exitoso arribista, farsante, copista, sin ideas propias, cobarde como me consta, coimero, roto, una lástima de “hombre” escuálido.

Así, según supe por las revistas “vanidades”, “cosas” o “caras”, no sé, rezas por mí, Gracias. Cuánto creo en tus rezos. Yo no rezo por ti. Sólo siento santa piedad por tu imbecilidad. ¡Con Piñera! Como ministro de hacienda fuiste una mierda. Hiciste todo lo contrario, adormecido, de lo que debías hacer. Te dejaste manejar por extranjeros experimentales y cobardes. Fuiste estúpido hasta la nimiedad pero astuto delincuente, como sé, y puedo dar “ejemplos”. Fingiste sabiduría sin tener ninguna. Eres un imbécil, sin báculo.

Pero, fíjate tú. Te quiero, como asimismo, sin ser recíproco, a tu familia. Nada me importa que no lo creas o que lo creas.