Por si te interesa saberlo, pocas cosas hay más cansadoras para un hombre, ya cansado de decirlo sin después por cansancio más decirlo, que oír todos los días de su mujer “estoy cansada, cansada, cansada…”, es causa de alejamiento, de adulterio pronto recíproco, de rencor, venganza y divorcio, con hijos sueltos sin otra libertad suya fuera del cansancio. A la mujer cansa no sentirse amada o cansa sentirse en exceso amada. ¿Cómo salir ella de este círculo vicioso sin transformarse en virtuosa potencialidad actualizada de lesbiana entristecida y cansada? La sabiduría estoica de la huída masculina indica que la viudez sin ser alegre de su doliente amada es el mejor trato como galán. “Muere, pues, fruto de excesos bálicos”. La vecina y ella, ambas viudas enlutadas desde la niñez decepcionada a causa de la humanidad exhausta por el ir y venir sin fin precedente al fin, olvidaron sus provocadoras y atravesadas traiciones maritales, hasta soltar en plena calle la risa cruelmente amorosa hacia la mezclada masculinidad ahora más viva que durante los lazos prematuros del olvido en maternidad y matrimonio.
Los nietos partieron con los hijos. No hay gratitud en la herencia del desamor si éste sólo se opone a una búsqueda de silencio en gritos de la feminidad. Hermosos se veían sonriendo los esposos hechos cadáveres en sus ataúdes. Cada uno con su Cristo, con su pucho en la boca y con la incorregible petaca de pisco al lado.
Cansadas está rindiendo el cansancio del cansar a estas dos adolescentes yendo al colegio con su uniforme entre azul y negro. Esperan palabras tremendas. Pero los muertos han optado desde el primer embarazo mismo por no hablarles. Los partos eran imperdonables.
No es que las uñas y los pelos les crezcan en la tumba. Es la piel retrocediente que da a las necrófilas la impresión errónea de ver garras y melenas vivas. No. El era calvo cráneo huinca de huaco. Y las uñas diseminadas por el féretro eran conchas de machas jibarizadas debido al efecto mariposa.
El hecho es que las dos niñitas salieron de las catacumbas donde yacían sus lolos. Ambas eran rotas, indias y felices. Organizaron una casa de putas en Zapallar donde llegó a pasar de vacaciones la izquierda. Las casas A se hicieron palacios de AAA. Fue y sigue siendo dulzura. El tiempo pasa sinque pase aunque pasee. El “César” está encantador. Por ahí desde Cachagua se atreve el hijo por curricula de Miguel Enríquez. Las dos viejas putas se lo engrupen porque anda vestido de terno negro. Él trata de convencerlas para que voten por él y se le sale un peo con diarrea en un canasto como Moisés a los 3 meses. El tempranero terrorista oportunista produce una tempestad celestial y la pobre señora Larraechea quien estaba poniéndose los panties en el pasillo de LAN por gracia de la casa Piñera, judío, ve tumbarse sobre sí al necrófilo, mientras el futuro bipresidente se hace el tuerto y el cojo pues no se le para ni la tibia de su té. Las empresas deben ser vendidas. Me quedan sólo unos dólares. Yo como papas con chuchoca con agua Perrier que me hace estorndar por el prolongado climaterio de las viejas viudas. Las mujeres mandan hoy. Implícitamente y tácitamente. Perdón, salvo Santa Agnóstica Bachelet de Bunster-Teitelboim. Simetría es inclusión. En Chile es mejor no decir nada, es decir puras huevadas. Hasta que las dos doncellas fenecen en doscientos años de soledad. Neruda se despierta furioso de fidelidad. La cultura sigue su curso. Amo a las mujeres en celo. Las ladies ponen su cosa ya ni morada sino negra. La yacana o cayana, no sé, se les cayó allá abajo. Desvío la mirada. Soy del Opus Dei. El sexo de las dos es peor que cuaresmal. Enaltece un luto ya tampoco peludo sino incluso, de nuevo, ya calvo. Las dos cabras chicas se rasan antes del carrete. Ud. no sabe qué le sucede. Comprende todo este breve texto porque es cartesiano y enciclopedista. Hay mucha ignorancia por estos parajes mundanos. La humildad sabe. La fanfarronería turista del Musée-Grevin por excelencia ahí verá. En cuanto a mí, no tengo ni la más mínima puta idea sobre quién chucha soy, salvo mendigo de Dios, amante suyo, digo de Ud., por ejemplo viuda alegre, sin descartar a la otra, etc. Las mujeres…