Buenas tardes.

Diga. Tome asiento.

Gracias. ¿Usted ordenó matar a estas 117 personas?

Sí, y a más.

¿Por qué?

Órdenes. No daré nombre. Y sobre esto, punto.

Mm.

Era necesario liquidar al Partido Comunista.

Era el más moderado.

Apariencia.

Cómo lo sabe.

Inteligencia.

¿Qué me puede decir sobre las técnicas de ejecución?

Nada nuevo, sólo más prolijo.

Cuando dice más que…

¡Habrán sido mil, qué sé yo!

¿Mató a alguien personalmente Usted?

Por supuesto.

¿Está arrepentido?

No.

¿Solidaridad didáctica y reproductiva hacia los cabos?, sí, ¿qué piensa de ellos?

Rotos esclavos, entre el 10 y el 11, un pueblo de lauchas.

¿Se siente Usted bien? Sí, no, se nota.

Medito. Sí, sobre los torturados también.

Pero Ustedes hicieron todo esto por el maíz de las señoras.

¡Hombre soy!

Privado de libertad…

La libertad es una ficción, soy libre aquí.

Se le ve más delgado y, bueno, más hermoso.

Es por el chaleco y porque la familia no me jode.

¿Se refiere más precisamente a su esposa?

Es tranquilo acá.

Y sobre la muerte de su jefe quien lo traicionó, ¿qué?

Hable si quiere con mis hijas.

Hm. ¿La vida es eterna en cinco minutos?

Ando sin reloj, como ve.

¿Está contento?

Voy a pensarlo.

Manuel…

Te recuerdo, Amanda.