Ya que casi nadie tiró pelota al espacio sin embargo estimulante para gente bondadosa como soy titulé tiempo atrás algo así como “cuentos infantiles”, burro cual soy reacometo bajo cualquier título aún no inventado a las 3:54 am. en el 5 de julio de 2010, pues, cuando no duermo, yo duermo, al igual que ahora.

- ¡Juguemos en el bosque, ahora que el lobo no esta!, ¿lobo estás?

- ¡Me estoy poniendo la última zapatilla!

- Eso no nos da susto. Somos grandes, feroces, hermana y hermano osos.

- En tal caso me retiro.

- Botaremos tu casa y te comeremos de cola a dientes.

- Eso está por verse.

- ¿Por quién?

- Por el testigo.

- ¿Quién es si los tres salimos muertos?

- No te pongas en hipótesis absurdas.

- Bueno.

- Testigo, la hormiga de paso.

- Hablando en inglés, OK. Me retiro. Persíganme.

- No nos gusta tu carne así, cruda.

- Cuézanla si pueden. Tengo una manada tras de mí. Es luna llena. Aúllo.

- Nazi como Kipling en IF y en EL REY DE LA SELVA..

- Ponme nombres no más, Osa Mayor.

- ¡Te ataco!

- Te evadí. Jajajá. Y llega mi jauría. Huid.

- No. Tened respeto. Debemos entrar ahora mismo en hibernación.

- ¿Y para qué haberme provocado entonces?

- Por grasa protectora de la vida durante el invierno.

- Ah.

- Eh.

- Me gusta la Osa Menor.

- Degenerado.

- No en ese sentido. Es cuando no aúlla por luna ausente.

- Ah.

- Eh.

- ¡Oh!, no la toques.

Y se enfrentan en entredichos  de amorosos, sobrevivientes e hipotéticos comestibles mordiscos astutos la manada y esos feroces de la pareja osuna. Resultado, empate. Todos muertos. Fue artimaña de la hormiga puesta por su astuta pequeñez relativa como testigo de la horda. Estos insectos comieron hasta saciarse y fenecer a causa del vientre. De modo que en el paraje no restan osos, lobos ni hormigas. Es en moral lo que sucede en la inocencia de la guerra. Cada quien y no por capricho mío cada cual requiere comer. De lo contrario muere. De lo contrario de lo contrario también pero un poco después. La noción de antes , ahora o después es irrelevante. Pero he mentido. Una pareja heterosexual de hormigas ha permanecido bajo su escondrijo en vida. Reproducen y pululan. Parecen conejos u hombres. Se esfuerzan erigiendo pirámides con pesadas rocas algebraicas sobre sus dorsos dorados por el sol egipcio que es canceroso pero persistente en el afán de hacer vivir y revivir. Incluso como antes dicho la hormigas vivas invaden al sol que impotente las restituye cual retroactividad  retroactiva, valga la redundancia para poner las cosas sobre el tapete, sí, sobre el tapete, tapete. Ya está dicho por aquí o por allá, el enano mata al ogro, quien mata al enano quien et caetera para la prosecución de esta bendita vida que Dios ha regalado a Hansel und Graethel im Rothemburg om der Thauber, ja por v. Los hermanos Grimm devoran a esa malvada bruja en la escritura del parque turístico. La casa de chocolate se funde cual cal negra de avión en el verano. Los niños no saben qué hacer. Buscan sus segundas huellas, no ya piedras sino migas, comidas por inmaculados gorriones. Pero, oh suerte, encuentran a su padre, Günther, buscándoles mientras la madre encinta de fe les prepara porotos granados con choclo, con zapallo, chuleta de chancho bien alemana, sal atacameña, ajo fresco de Rumania, albahaca cuasi-monopolista de Chile, chichichí, chorizo vasco y otras huevadas más, como paico, menta, tomate de verano, pimiento rojo en polvo, invente Ud., señora, qué más, angustiada en la fe por el reencuentro de los dos pendejos quienes con la ayuda del padre habrían comido hasta el hueso del meñique de la bella, sensual y adolescente bruja.

Alemania 2, Holanda 1.