Sí.

 

No se trata de sexo. Aunque tampoco se lo excluya por principio. Pero el asunto no está en eso sino en tener a una joven hermosa ojalá estudiante universitaria u otra cosa que por presencia especialmente nocturna me cuide durmiendo. La mujer tendría su dormitorio y su baño exclusivos. No sería empleada doméstica que ya tengo y es por lo demás ella quien hoy me aconsejó esta proposición por mi salud amenazada sin riesgo de contagio. La “enfermera” tendría total libertad respetando en la práctica ciertos conceptos morales más o menos obvios y favorables para ella. Sobre mí no explayo nada ahora porque soy evidente en este sitio, que llamé “Amaneciente Incertidumbre”, teléfono 3416148 en Santiago de Chile. Una conversación personal sería indispensable para un acuerdo. La cuestión económica estaría hablada allí, sabiéndose ya, claro, que no pido dinero, aunque pueda ofrecer algo debido a -disculpe- mi reconocida generosidad, de la cual hay testigos valiosos, comenzando por mi esposa de quien me separé: María Eugenia Vergara Arthur, teléfono en la guía o en el 103. Soy a mi manera flojo. No doy ni acepto órdenes. Hablé recién con mi hija Paula, casada, madre, ingeniera civil, doctorada en la UCLA, sobre esto. No opuso objeciones. Saludo a Ud. Pido a Dios que me envíe a un ángel. Buenas noches.

About these ads