You are currently browsing the daily archive for Junio 3rd, 2008.

1

- Acércate. Así es. Cuéntame, ¿qué es la nada?

- …No sé, papá, ya te lo he dicho mil veces, contigo es siempre lo mismo, aburres, me voy.

El viejo vivía solo desde que se retiró del resto excepto en lo estrictamente indispensable para proseguir. Hasta que ni siquiera esto le fuere indispensable.

¿O sería la vieja? Quizás. No importa. En todo caso, es Ud., cuya edad desconozco.

Había recorrido todos los caminos del deseo, del poder, del saber, de la moral y de sus negaciones incluso contradictorias, menos uno, salvo de manera demasiado impura como para no entregarse a él con la mayor entereza posible: la oración. Se le abandonó, pues, hasta morir por ella suspirando hacia fuera:

- Amén.

Por reír de sí mismo, había llamado al resto y a cada uno de sus componentes aun ficticios así: Amén. Canturreaba raramente en voz alta: “Amén se llamaba el padre, Amena la mamá y al hijo que tuvieron le pusieron Amenito”.

Nadie escuchó aquel suspiro. Aunque en otra persona sí hubiera sido percibido en parecidas circunstancias que permiten suponer la existencia del primero como real si bien callado.

Un ángel pasa. El viejo siente frío en las manos, en los pies y, medianamente, en la espalda. Se abriga pues y enciende la televisión. Han sido decretados tres días de duelo nacional por el deceso sólo hipotéticamente accidental del general cuyo nombre el viejo deja escapar al considerarlo íntimamente irrelevante, lo cual solía ser interpretado como signo de senilidad todavía preocupante aunque para él no: en la cama alzaba los hombros.

Pero el vientre le molestaba pujando. Él optó por dejarse estar. “Me cago en que me cague con naturalidad”. Dicho y hecho. Sonrió suspirando, ya dormido. Así fue encontrado días después, debido al hedor. El resto lo maldijo, no sin darle oficialmente digna sepultura que le evitase cualquier riesgo de arrepentimiento proveniente de aquella maldición aún viva en el recuerdo. Al mismo tiempo una mosca enloquece a la vaca de Versailles y otra al chofer finlandés que choca aplastando a un perro vagabundo.

La viuda le lloró hasta cesar de hacerlo. Nunca contrajeron matrimonio. Se amaban sin sexo ya. Ella creía que él no la amaba tanto como ella sí a él, quien decidió no seguir discutiéndoselo. “Con las mujeres no hay caso”. La sola alusión a otras mujeres la rendía retrospectivamente celosa. Fruncía el caño y se iba. Pero volvía reclamando contra todo. Él simulaba escucharla. Ella puso un ramo de crisantemos en el cementerio. El resto había partido en silencio. La vieja quedó sola allí. No hubo epitafio. Tampoco discursos. Asistió poca gente.

He de ser el intérprete del viejo, de la vieja y del resto, exceptuado lo que falte, por ejemplo obviamente Dios, salvo sólo así, como acabo de escribirlo. O quizás algo más por ahí. La interpretación es discutible pues contiene una parte de libertad insospechada que se traduce en una ampliación de la soledad negada por la escritura. Esta negación resulta insuficiente. La ciudad bulle temprano. También es posible negar la soledad conversando solo y en silencio con el resto. Los diálogos hablados son muy previsibles y repetitivos. Nadie escucha a nadie salvo por detalles irrelevantes. Conversar solo es voz alta locura es. Por ello se organiza como he dicho fuera de aquí una reunión ministerial. Disculpe Ud., tengo sed de agua pura. Luego regreso.

Aquí puedes buscar “Columnas anteriores” pasando el cursor sobre un día en particular.

Junio 2008
L M X J V S D
« May   Jul »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  

Estadísticas del blog

  • 345,828 visitas