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Pocas veces he asistido a funerales. Incluso he omitido a gente querida. Hay mucho de “public relations” en esas reuniones sociales. No es mi género y cada día menos: quién acaba de llegar, cómo se viste, ¿será sincero ese recogimiento de Juana?, es curioso no deja de haber gente para lo que fue, el ataúd debe estar arrendado, el cura habla las leseras de siempre, hola llegaste tarde, miraré al cadáver, ay Jesús María y José, estos bancos tan duros, no hables fuerte, debo ir pronto a la oficina, ¿de qué habrá muerto?, yo no voy al cementerio porque llueve, qué pena, te invito a almorzar no puedo, llámame por teléfono OK nos estamos viendo, hay pocas flores, tanto luto de circunstancia, no diviso a ninguno de los González, estoy que me meo, papá quiero barquillos cállate precioso, pucha que está largo esto me pica la cabeza, vamos a comulgar para que se nos vea, el amor es puro simulacro, la vida sigue su curso, yo quiero ser incinerada, el Señor es mi Pastor, es el colmo que alguien tenga el celular encendido, compré una tele para qué te digo, el país está como el ajo, reza, “la paz”, era una buena persona, tiene cara de paz como nunca se la vi, su alma se halla ya en el Paraíso, bueno chao hasta la próxima, me vienen ganas de llorar, todos moriremos, el problema reside en la descendencia pero qué me importa, el vidrio de esa ventana se trizó hace años, ¿te duele la espalda que suspiras así?, ése está filmando, me pusieron en la segunda fila, la familia más cercana irá al Parque del Recuerdo que mejor se llamaría el Lastre del Olvido, no seas tan criticón, ¿de Gracián?, ya se acabó la huevada salgamos, de esto vale una vida.

Hay ceremonias y ceremonias. Depende. La herencia en un sentido amplio cuenta.

Yo parto de todos modos esta tarde a Cerro Nevado. Mañana esquiaré antes de caer golpeando contra esa conocida roca mi cabeza. La dificultad del suicidio consiste en cómo realizarlo sin suciedad ni dolor. Existen técnicas diversas. Son discutibles. Nadie sabe. En el fondo todo deceso es auto-inferido. Luego llegan otro obituario para copuchentos en el diario y otro funeral eclesial. En un bar masculino se comenta el triste suceso. Entre mujeres funciona sin parar el teléfono. Se resume la existencia ya pretérita en dos palabras, por ejemplo era de derecha o de izquierda o fue infiel en su matrimonio. Y ya, listo. Se pasa a otro tema. Hasta el próximo aviso de defunciones ajenas así apropiadas.

Confié. Nunca me decepcionó. Como indiqué al comienzo, así lo llamaban, pero sólo mis hijos. La vida eterna para gente decente siempre comienza ahora. Traduzco: Tío Jaime. Mi primo. Sin un peso. Sin hijos. Sonriente bajo el vidrio. Este hombre era muy hermoso. “La vie est ailleurs”. Nadie ayuda. Cuenta conmigo, nos estamos viendo… Puro Chile.

Puta me estoy muriendo, es sábado, esto no pasa del lunes, el martes soy cadáver, qué rico, nadie jode ya, yo no hago testamento, cosa de ellas y ellos, a mí qué, para las cagadas que tengo, una plancha por ejemplo, una maleta, una vida, se las repartirán en valor para comerse un sándwich c/u, pero tendrán que ocuparse de los restos, jajajá, sacar papeles, simular dolor, comprar ataúd jajajá, ir al cementerio después de la misa ortodoxa para sufrir de verdad, poner flores, tender la mano por el sentido pésame, gracias compungidas, ya “chao y listo, por fin se fue este viejo de mierda”, pero no, seguiré jodiendo, los culpabilizaré desde el año 200.000 después del Anticristo, ya verán, la hinchada visitará mis gusanos muertos que por lo demás ya tengo vivitos y coleando por todos lados, la cultura no me importará un huevo, la ciencia tampoco, tampoco las minas, no la actualidad mundial en CNN de mi cama, nada la vía láctea, cero el copete y el Lucky lait, ni mierda la plata, la meteorología, el Transantiago, las elecciones, el precio del petróleo, las picazones en el hoyo del culo, el amor insatisfecho, la descendencia, la capa de ozono, el péndulo de Foucault, las tres gracias, yo consagrado o no como 8ª maravilla del mundo, la naturaleza, las palabras, los enigmas, la tele, la publicidad, el tarot, el qué dirán, mis amantes, el currículo, la metafísica de la tierra o la poesía de la incertidumbre, el cordón umbilical, la música, un ángulo, las angulas al pilpil, los golpes de estado en el hocico, los consejos triviales de los curas, la esencia, el accidente, la rutina, la miseria, la guerra, la pedofilia, la soledad, las víboras, el chiste, la alfombra roja, el hombre sin atributos, la catedral de Colonia, el próximo tsunami, la desfloración de Helena, el silencio, las puestas de sol, la isla de Elba, la pavana para una infanta muerta, el coimero general en particular, la UP, la más perfecta besadora, el corazón blanco del pie, la distancia, una noche, la puta vieja gorda y fea parada al alba en la esquina invernal a quien compré dos croissants calentitos porque sí y dos para mí en Francia, etc., pues lo único que me interesará desde el lunes o martes será dejarme ir en otra historia que espero menos aburrida, dejarme ir, dejarme, ir, abandonarme, olvidarme, el alma vuela sola con todo sin peso, no hay lastre, es la felicidad de la nada, ella baila desnuda, me entrego, no existo, no hay nadie, no hay soledad, es una delicia, nada hay en la nada, es el amor sin historia, es dios uno y trino como se le antoje, no discuto, voy, voy sin moverme, sin estar, sin ya ser, no soy, nada amenaza, la incertidumbre es la paz, la nada crea, ella causa por simple amor de nada la fe hacia aquélla desde la otra nada consistente en la materia cuyas montañas mueven y conmueven a la fe en la nada nombrada antes que el principio del verbo, pero yendo yo así puedo aún, fantasmal, lejano, invisible y olvidado, otra vez joderte, pincharte, amarte y nadarte.

Sin retruécanos ni artilugio mayor habrá sido pues esto. Hubo tres tiempos con la “pelota de rugby”. Uno para pensar. Otro para joder. Y el último para cierta despedida. Los tres van juntos.

No ha existido impudor. Con éste, mucho faltaría. La estulticia ignora todo límite. Pero deliberadamente yo quería contribuir desde un sitio a mostrar que en este rincón de la hipocresía señalada por la región antártica famosa es posible hablar con franqueza y con la policía del alma ciudadana ya calmada. Se puede no mentir. Esto ayudaría. No bastan las adivinanzas de las miradas. La comunidad nace en la palabra. Aunque el gesto hable.

Si continúa vivo este texto común de nosotros encontrados mucho más allá que las mezquinas luchas por el poder de un diferenciado reconocimiento social, se verá qué ocurriría con aquél, quizás nada. El miedo acalla a la mediocridad de quienes siempre quisieron decir su verdad sin jamás hacerlo. La posición del observador mudo es digna sólo ante sí misma. Una cobardía de soslayo germina con crueldad potencial y si se lo logra actual desde allí.

La gente en Chile es cabizbaja, soberbia en huelga declarada, mal hablada, solidaria por recompensas, inculta, consciente de su pequeñez, mentirosa ad hoc, irresponsable, perezosa, infiel, bromista sin originalidad, amiga sin cumplimiento, snob, plagiaria, estafadora, violenta ante el más débil, cínicamente feliz, paciente, vengativa si puede, bebedora, quejumbrosa, celosa y envidiosa, ladrona, aprovechadora, grosera, mal vestida, fea, chica, gorda, rota de barrios alto medio y bajo, delatora, calumniadora, tonta, pacata, provinciana, penúltima. Soy chileno.

- ¡Pero cómo se te puede ocurrir mijito! ¡Tenemos la Cordillera, mira! ¡No discutas sobre el mar! La bandera, la mujer, el vino, la cazuela, la guerra del Pacífico, el Parque Lota, la empanada de pino, las torres del Paine, la chiflota, la tonada…

- Sí, me convenciste. Te faltaron la creatividad empresarial, la probidad, el deporte, el rock nacional, la reivindicación juvenil, los premios Nobel y las salitreras.

- Tú siempre hablas de lo peor.

- ¿Cómo de lo peor? Sólo indiqué cosas buenas, mujer.

- Incluso cuando hablas de lo mejor sugieres lo peor.

- Yo soy rebelde porque el mundo me hizo así.

- Yo nunca te he dicho una mentira.

- No soy de aquí ni soy de allá.

- En el país donde fueres haz lo que vieres.

- Yo lo crié de potrillo.

- Al amigo cuando es forastero.

- Ya pásame las diez lucas que te pedí.

- Con dinero o sin dinero yo hago siempre lo que

- Quiero.

- Toma.

- Chao.

- Un beso.

- Nos estamos viendo.

En el futuro yo no escribiría sino a veces por inquietudes científicas y filosóficas. Ya basta en lo que me concierne de hueveo. Todo se ha consumado. Hasta un rato más.

¿Cómo amar? Es éste el último espacio como tal acá. ¿Cómo eso, amar? Así no más, sin programarlo salvo de improviso para unas flores, un pantalón, alguna pelota, ese libro o aquella ayuda a un paseante, por ejemplo. El amor no se hace con itinerarios de la acción. Sale solo y vuelve acompañado. Luego se va en conjunto universal y regresa solitario sin ni consigo mismo. Así sucesivamente en vaivenes que no son del espacio ni del tiempo sino del amor hasta cansarse de amar. Pero desde aquí le queda aún un resquicio quizás en parto y tal vez paternal de amor.

Se piensa mucho sobre esto. El cerebro no puede responder y se descalabra frente a su pregunta esencial. De poco sirven sus ejercicios dialécticos, lógicos, bibliográficos, imaginativos, empíricos. El amor es desde sí inútil. No busca resultado salvo por comodidad provisional que así tampoco llena con felicidad incluso adolorida el alma. Resulta indefinible. Es un conjunto de dos o más parábolas prácticas y transitorias que germinan en definitiva tras las espirales precedentes a la elegancia de la elipse delimitada por el más allá. Aquellas parábolas son a fin de cuentas una sola. Se reúnen unificadas por el vendaval del espíritu horadante para la entrada del allá acá y la salida del acá allá en la narración perenne del sembrador. Ambas abrazadas hacen de la encarnación y de la ascensión única parábola matemática y religiosa en la creación. Mas por mucho que se quiebre la mente a fin de dilucidar esto, no lo ha de lograr. Únicamente resta pues como recurso la parabólica música de la trascendente inmanencia terrestre. No faltan quienes llaman a esto mismo, en un lenguaje más prosaico aunque durante siglos versado y rimado, poesía. Veamos.

Duro y dulce es el tronco del árbol que ama a mi mano por él encantada. Hacia el cielo nace entre el nido de hojas una flor. Ésta se golpea contra la nube demasiado cercana que estrecha a los pétalos la imaginación de Dios. Las lágrimas del Señor caen cual lluvia sobre el océano donde secretos fluyen peces. Pasean a veces voladores como soles del viento interior al mar. Las algas del yodo acuático hablan con las raíces de la savia oxigenada que desde las hojas entrega al humus humano la flor caída. Una gaviota se posa serena sobre la roca cercana a tu mirada. Esa piedra está viva por todos los reinos. Su composición química hace arder el corazón mineral de la vegetación animal. Un perro ladra porque una mujer ha muerto en la casa viuda. Reman unos pescadores pobres al atardecer. Miran a ese avión que pasa como sombra cruzada más allá de las estrellas a su temprano despertar. El vapor de la central nuclear aún se divisa en lontananza. Hay grumos de petróleo condensado, dispersos, sobre la arena. Un cazador de conejos saluda ebrio. Su hijo atisba el sonido de la carretera. En la ciudad pasa gente. Las urbes en el orbe se asemejan. Circulan muchos vehículos en repletos cauces de asfalto. Hay ratones sigilosos que substraen alimentos para el can comprados con tarjeta de crédito en el supermercado. El gato aún no regresa. La libertad es previsible. Una muchedumbre se acumula dispersa en el planeta. Las galaxias resultan inobservables para los telescopios estratosféricos. Nunca terminará la guerra santa. Monjes oran en un monasterio grenoblés durante el invierno. Un helecho se seca en aquel balcón proletario. La idea se precede a sí misma. Una hermosa mujer desnuda a quien finges no ver te cruza en la playa. Podría haberse rasado. Hoy os duchasteis con champú y jabón. Nadie sabe qué va a suceder. Los equinos permanecen apacibles tras el terremoto. América no tiene elefantes ni tigres o leones. Mal huele el zoológico. ¿Irás al cine mañana? El queso de cabra vale la pena. La ciencia física no tiene noción sino demasiado aproximada en la práctica sobre el vació y por lo demás la línea de flotación en un barco no es exactamente constante pues depende aun por margen de la atracción subacuática. Alguien sueña con el totem de una garza ardiente.

Ya basta. ¿Vieron? Eso es la música del amar. Pero ella concluye así, y no releo:

?!

Juro por mis hijos de manera sacramental que todo lo siguiente es verdad y, si no, ¡alguien me desdiga! No es que me dé importancia. Argumentos no faltan para demostrar y demostrar de nuevo lo contrario. Nada hay más soberbio que no utilizar o reconocer sin vanidad los talentos “propios” que Dios ha dado. Siempre he tendido a rechazar desde mí un reconocimiento así. Pero la realidad es lo que es. Se me ha señalado que debo asumir con dignidad mis posibilidades de ofrecimiento al país. Lo he hecho hasta casi la humillación desde hace muchos años. Tengo un sentimiento del tiempo más amplio que cualquier ciudadano. Soy de implacable humildad. Nadie me cierra la boca. No pertenezco ya a ningún partido político habiendo recorrido casi todo el espectro; y no lo haré. Yo querría algo así como una Unión de la Esperanza, sin sigla aún. He escuchado. Mi currículo me da asco de tan glorioso e incógnito que es. Me carga figurar. No me interesa el dinero. Conozco a gente muy competente aquí. Los gobernantes son más bien mediocres y no escogen a las personas dignas de responsabilidad para las cosas fundamentales de las cuales he tratado a veces en este sitio de información. Nada he ocultado aquí. He mostrado sin exhibicionismo pero con desampara, muchas veces, mis defectos, y no para ser “comprendido” al lote. Pues bien, es ridículo: estoy dispuesto a ofrecer lo mejor que Dios me ha regalado para Chile. Quiero ser preciso sobre algunos detalles ignominiosos de mi vida, por lo demás ya aclarados, si no me equivoco, acá: 1º Estando exiliado fui condenado sin ni9nguna notificación por “manejo en estado de ebriedad” en virtud de una alcoholemia que jamás tuvo lugar (1972); 2º Después (¿1990?) hallándome gravemente enfermo fui condenado por lo mismo en circunstancias que no me hallaba manejando mi vehículo sino con mucho dolor detenido por mi libertad en la calle; 3º Me fue propuesta coima que no acepté para soslayar la condena bien cumplida y pedagógica; 4º Para qué seguir, ya está, salvo que a partir de lo anterior unos criminales del pensamiento malagradecido y sobre todo izquierditoide se dedicó a rumorear eficazmente calumnias sobre mí, sin que por esto se haya logrado transformarme en un derechistoide: sólo me interesa acá nuestra nación.

Si me correspondiese decidir sobre algo, yo comenzaría de inmediato por una gigantesca inversión energética; por una verdadera y no charlatana calidad educativa, sobre lo cual sé; por una clara fuerza gubernativa siempre democrática respecto de la seguridad ciudadana, donde pasos positivos han sido dados; por un estudio muy serio y profesional sobre los recursos marítimos pronto llevado a hechos; por una indiscriminación política sin caudillismos de ninguna especie (ni siquiera el mío); por un respeto substancial hacia los pueblos originarios; por una administración minuciosa e inobjetable de los recursos estatales; una fiscalización respetuosa y cotidiana del área privada; relaciones internacionales que conserven nuestras tradiciones sin ceder nada en la soberanía; gran cuidado ecológico; esfuerzo por más igualdad social; designación de gente competente en sus diferentes cargos; y por cierto creciente amor al país, pensando sobre todo en la juventud.

Estoy delirando. Estoy loco. No vale la pena leer tales huevadas. Quién soy yo para esto. Nada, nadie. Resulta irrisorio. Et caetera.

Sí. Pero no importa. Y va náufraga la nave, el resto no depende ya de mí, en lo personal me importa un huevo, ya escribió en este sitio una gran intelectual italiana que a su juicio esta Patria me desperdicia, es cosa de ésta, no ya mía, mierda. Mi corazón es práctico y quiere mover a los prácticos corazones para que en la modernidad cuidadosa haya más igualdad.

Me hallo gracias o a pesar de Dios en buena forma física e intelectual, nadie en la puta tierra me corrompe pero tampoco soy el policía universal. Soy profundamente conservador y católico. No se me cierra fácilmente el pico. Y estoy haciendo el ridículo. Qué importa. Ya no es cosa mía. Usted duerme y esto a nadie llega, ya lo sé. Basta por mañana. Chao, “proyecto país”, QUÉ SIUTIQUERÍA, OTRA MÁS.

1

- Acércate. Así es. Cuéntame, ¿qué es la nada?

- …No sé, papá, ya te lo he dicho mil veces, contigo es siempre lo mismo, aburres, me voy.

El viejo vivía solo desde que se retiró del resto excepto en lo estrictamente indispensable para proseguir. Hasta que ni siquiera esto le fuere indispensable.

¿O sería la vieja? Quizás. No importa. En todo caso, es Ud., cuya edad desconozco.

Había recorrido todos los caminos del deseo, del poder, del saber, de la moral y de sus negaciones incluso contradictorias, menos uno, salvo de manera demasiado impura como para no entregarse a él con la mayor entereza posible: la oración. Se le abandonó, pues, hasta morir por ella suspirando hacia fuera:

- Amén.

Por reír de sí mismo, había llamado al resto y a cada uno de sus componentes aun ficticios así: Amén. Canturreaba raramente en voz alta: “Amén se llamaba el padre, Amena la mamá y al hijo que tuvieron le pusieron Amenito”.

Nadie escuchó aquel suspiro. Aunque en otra persona sí hubiera sido percibido en parecidas circunstancias que permiten suponer la existencia del primero como real si bien callado.

Un ángel pasa. El viejo siente frío en las manos, en los pies y, medianamente, en la espalda. Se abriga pues y enciende la televisión. Han sido decretados tres días de duelo nacional por el deceso sólo hipotéticamente accidental del general cuyo nombre el viejo deja escapar al considerarlo íntimamente irrelevante, lo cual solía ser interpretado como signo de senilidad todavía preocupante aunque para él no: en la cama alzaba los hombros.

Pero el vientre le molestaba pujando. Él optó por dejarse estar. “Me cago en que me cague con naturalidad”. Dicho y hecho. Sonrió suspirando, ya dormido. Así fue encontrado días después, debido al hedor. El resto lo maldijo, no sin darle oficialmente digna sepultura que le evitase cualquier riesgo de arrepentimiento proveniente de aquella maldición aún viva en el recuerdo. Al mismo tiempo una mosca enloquece a la vaca de Versailles y otra al chofer finlandés que choca aplastando a un perro vagabundo.

La viuda le lloró hasta cesar de hacerlo. Nunca contrajeron matrimonio. Se amaban sin sexo ya. Ella creía que él no la amaba tanto como ella sí a él, quien decidió no seguir discutiéndoselo. “Con las mujeres no hay caso”. La sola alusión a otras mujeres la rendía retrospectivamente celosa. Fruncía el caño y se iba. Pero volvía reclamando contra todo. Él simulaba escucharla. Ella puso un ramo de crisantemos en el cementerio. El resto había partido en silencio. La vieja quedó sola allí. No hubo epitafio. Tampoco discursos. Asistió poca gente.

He de ser el intérprete del viejo, de la vieja y del resto, exceptuado lo que falte, por ejemplo obviamente Dios, salvo sólo así, como acabo de escribirlo. O quizás algo más por ahí. La interpretación es discutible pues contiene una parte de libertad insospechada que se traduce en una ampliación de la soledad negada por la escritura. Esta negación resulta insuficiente. La ciudad bulle temprano. También es posible negar la soledad conversando solo y en silencio con el resto. Los diálogos hablados son muy previsibles y repetitivos. Nadie escucha a nadie salvo por detalles irrelevantes. Conversar solo es voz alta locura es. Por ello se organiza como he dicho fuera de aquí una reunión ministerial. Disculpe Ud., tengo sed de agua pura. Luego regreso.

Papá…
Yo me encargo de todo.
Eso sí, ¡te administro todo!
Cría cuervos, marihuanerºª.
Viejo alcohólico.
¡Lee!
Casada con gay.
Papá…
No conozco a tus hijos.
Puyou.
La torre Eiffel en el piquito.
Perdón, gracias.
Ya.
Malo malo malo…
Tres chanchitos.
Para qué mierda hice todo esto.
No me queda ni un diez.
La puta que te parió.
Le pegaron su puñete al guatón Loyola.
El duelo está entre Larraín o Larraín, voy por Larraín.
Nada peor que el roto de derecha.
Mi papito se hizo feto.
La vache se fâche.
Serás la hija del perdón.
Me siento abusada.
Engañaste a ella.
Disco.
7 rue Colbert.
Legañas eran lágrimas.
Costras fueron sangre.
Caspa, piel.
Lucas.
Érase una vez…
Él me lanzaba contra la pared.
Nene.
Sácale la plata.
No valía la pena.
Nunca seré un intelectual.
Para no cumplir prometo.
Mi casa está siempre abierta para ti.
Pero pensándolo bien no todavía.
Héléna.
Ándate a la chucha viejo culeado.
Hoy almorcé solo con mi padre acá.
Eres capaz de tirarte hasta a mi mujer.
Sin ti en el cáncer.
Tic-tac hace el reloj.
¿Cómo va el dentista jubilado?
El geólogo no existe.
Nunca han sido vistos algún Tomás o alguna Laura.
Víctor.
Todo se pierde.
Pascal tiene una mancha.
Con suprema energía sigue mi madre.
Ahora soy fiel.
Duerme.
El cansancio vaga.
Un crujido baja del cráneo.
Tut-tut.
No sabes, no importa.
Huevón de mierda.
Gracias por todo.
De nada.
Lloras tarde.
Imbécil.
El amor era.
Hubo el campo.
Al atardecer los queltehues.
La flor de la maravilla.
El susurro del palomar.
El descubrimiento de las calles.
El hijo en la cuna.
El estudio con hoyos bajo los zapatos.
La cabeza quebrada.
La idiota.
El sacrificio.
El escepticismo esperanzado.
1, 2, 3, (4), 4 retoños.
Las paltas del becario escondidas bajo el lavaplatos.
El horror escondido por pedagogía incluyente salvo de mí.
La necesidad de minas.
No más hijos.
No entiendes nada.
Nada explicaré.
Jajá.
Soy querido salvo por la gente a quien quiero.
Jajá.
Carecéis de consistencia y de moralidad como hijos.
Malditos sois por mí.
“Y si vuelvo a nacer yo los mato otra vez”.
Llegaste tarde a la cárcel esa mañana.
Pero sin retraso al Sheraton.
Ahí mismo donde ésa había proyectado su vida.
Las neuronas no se reproducen mitad a mitad.
Cometí un error genital.
Mi padre tiene el tiempo hecho partícula elemental.
Y menos en su cerebro antes rebalsando amor.
Me dijo no quiero morir, no temo a la muerte.
Me dijo amo y me siento amado.
Pocas cosas dijo.
Cada monosílabo le costaba entre ronquidos despiertos.
Me dijo no sé.
De pronto rió por algo que le dije.
Nunca he amado a alguien mayor como he amado a él.
Fue violento como no imaginas, ¡y qué!
Cambio de tema.

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