Me refiero al excremento humano y no por ejemplo al excremento de puerco como fuente de ecológica energía eléctrica ya en desarrollo por cierto marginal pero no por ello insignificante dentro de nuestro propio país.
No me da risa. Pero según Sartre, en su extensa “Crítica de la razón dialéctica”, “on rit de la merde” (se ríe de la mierda). A cada quien su gusto. Pero el hecho es que la observación además olfativa de la caca propia es una práctica individual bastante universal (¿no la ha vivido Ud.?) aunque, en mi “conocimiento”, más occidental que oriental. Así, el escusado turco, por su arquitectura, la impide: la materia fecal cae en un hoyo muy higiénico, inmediato al ano de la persona que defeca y donde poco se huele y nada se ve. Por razones no ya territoriales ni culturales sino económicas y sociales, algo parcialmente semejante con una pobre letrina de campo por ejemplo en Chile: allí, mucho con asco de entrada se huele, pero nada tampoco se ve.
Fuera de ejemplos como éstos, y reconociendo mi falta de especialización en esta materia sin embargo intrigante, he visto en Occidente dos tipos de escusados muy diferentes (dejo de lado aquéllos muy sucios de scouts o limpios de paseantes forestales, etc.). Los llamaré así, pensando sólo en la actual modernidad y no en Versailles de Louis XIV: el escusado alemán; y el escusado francés (común en Chile).
El primero presenta una bandeja donde la hez cae y queda allí detenida en seco, espléndida. Se la puede mirar y oler su gas con perfección. Luego, mediante la “cadena”, se la expulsa desde atrás mediante un fuerte chorro de agua que limpia la bandeja y hace caer la mierda hacia delante en un hoyo que las cloacas absorben y reintegran en el “ciclo de la vida”. El escusado “francés” no tiene bandeja. La caca se precipita directamente en el hoyo acuático, es comparativamente poco visible aunque algo se pueda discernir sobre ella por cantidad y calidad; y expira su gas sólo en el trecho que va del ano al agua, pues ésta al ahogarla extingue su olfatividad. Así, el alemán ve y huele con más exactitud que el chileno. Pero en substancia ambos ven y huelen.
¿Ven y huelen qué? ¿Qué reabsorben, a menudo sin saberlo, pero haciéndolo? Reabsorben la transformación del alimento en excremento, de un perfumado durazno en “eso”, de vino tinto en “vino blanco”, orina. La hez sólida o líquida muestra retroactivamente a la persona, en el transcurso culminante como originales ex “durazno”, cebolla o carne de puerco, etc., ¿qué, exactamente? Le muestra precozmente, más allá de su nutrición corporal en el tiempo, de niñez a vejez, su personal y propio envejecimiento, ineluctable (fruta aromática -> mierda fétida), es decir, más allá aún, le muestra, acá, su mortalidad y su muerte. De allí en parte, por analogía sólo simbólica, la diferencia dramática, mediante el simple Rhin, entre las filosofías funerarias materializadas en Berlín y París, entre Wagner y Berlioz, el holismo y el individualismo, la gravedad y la levedad, la insolencia y la ironía, etc., y de allí la diferencia drástica entre ambas lenguas pareadas, sí, de una muerte que la evidencia fecal torna culturalmente trágica a otra cuya sombra de modas vestimentarias torna comediante.
Nadie huele con placer un pedo ajeno. Nadie huele sin placer su propio pedo. Perros y perras huelen con placer mierda ajena, incluso humana. Moscas se alimentan de excremento. Prohibido está al ser humano defecar en la calle donde a su lado es tolerado que esté cagando un can. Igual cosa ocurre con la desnudez o el coito. El asco al pedo ajeno es asco al cadáver. El placer por el pedo propio es admisión de mi mortalidad o en Ud. de la suya. No hay aquí distinción salvo estadística (Alemania, Francia) de sexo, de edad o de condición social. La caca allí presente vive y hace revivir por anticipación semiótica, en síntesis tragicómica, a la muerte. El suspiro de alivio feliz que sucede a la excreción y la contemplación orgullosa de “eso” llevan en sí el sentimiento de una resurrección aún superviviente.
¿Lo antedicho es locura, es estúpido, es chacota, es burla, es señuelo, es verdad? Durante el Medioevo, los teólogos cristianos debatieron -puesto que Dios Padre, antropomórfico, habiendo tenido una experiencia tan paradójica como haberse arrepentido por la creación del ser humano (6º día, 7º de descanso) tras ver su criminal comportamiento en Sodoma y Gomorra- sobre si de manera parecidamente tan humana como el arrepentimiento él defecaba o no. Llegaron a la conclusión, salvo Averanius, que no, porque, siendo Él por postulado lógico autosuficiente, no necesita alimentarse de nada ni por tanto nada defecar. A lo cual Averanius, luego condenado por hereje, había respondido que la hez de Dios es la Creación surgida de su necesaria y (en palabras termodinámicas de Maxwell) entrópica autoalimentación, confirmativa por misterio de su negoentrópica autosuficiencia, que sin residuos “demoníacos”, “creativos”, significaría la “muerte de Dios” reafirmada por Nietzsche en el Siglo XIX.

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Enero 13, 2007 a 8:51 am
Louis Robert
Excelente. Confluencia de humor, curiosidad (me pregunto si los participantes que se autodefinieron como “curiosos” observan con prolijidad la composición material de su hez, constatando después de algunos minutos, una figura similar al modelo atómico de Thompson, puesto que en período estival, especialmente en la zona central de Chile, todo tipo de frutas especialmente las poco mullidas atraen el apetito, y debido a que tales frutos son poco susceptibles a las pepsinas y demás, el funcionario último paga la cuenta) y sabiduría.
Cagar, es un acto sagrado. El baño, –lugar cívico donde se caga y mea–, es como una mezquita en donde el contacto divino es esencialmente aún más místico que en el exterior; sin embargo, no tan solo la relación con Dios se fortalece, sino también puede oficiar como banco de tareas, sala de estudios, espejo, casa de orate de monólogos, pajeo silencioso subrepticio quinceañero, etc etc. Bueno, generalizo el caso varonil.
Personalmente, me resultaba desagradable pedir permiso para ir al baño cuando era estudiante. Usual era encontrar a alguien sacando la vuelta o cagando. Mientras el espejo servía de reflejo de un semblante apesadumbrado, y mientras la atención giraba en torno a aquello, en caída libre se escuchaba el piquero de una hez herética y dolorosa.
Enero 13, 2007 a 10:38 am
Luis E. Reyes
No hace mucho vi en televisión un programa que trataba sobre la construcción de baños públicos en una colonia Romana. Era mostrado el diseño de una suerte de coliseo en cual contaba con un área de baños (común, desde luego) que miraba hacia la zona donde se realizaba el espectáculo. Es decir, su acto de cagar era a la vez un acto colectivo.
El diseño era censillo pero eficiente, usted se sentaba sobre una superficie la cual permitía maniobrar la ubicación del poto. A pocos centímetros del ano del espectador, fluía libremente una corriente de agua que transportaba finalmente todos los desechos hacia un área no especificada.
Siguiendo con este escatológico tema, creo que es importante el resultado de una defecación. En el podremos verificar nuestra salud, como se comporta y que nos dice nuestro ‘soma’ a través de su estructura, color, olor. Que dieta nos favorece, cual nos perjudica, etc.
Mencionare algo sobre el antecesor (casi siempre) del excremento: El pedo. Recurso fundamental asociado a la manifestación de desprecio, burla o simple jugarreta infantil. Nada tengo contra su manifestación, para mí su única limitación es un espacio cerrado.
Enero 13, 2007 a 7:38 pm
Jaime Ubilla Zúñiga
Al ingerir alimentos se habrá iniciado el tránsito del bolo alimenticio. Curiosa palabra que me hace recordar el tiempo de estudiante en el colegio. Un conjunto de bolos, al ir siendo digeridos por nuestro sistema especialmente desarrollado por la madre naturaleza, se irá transformando en desechos sólidos, líquidos y gaseosos. El excremento, formado por la parte sólida y líquida de estos desechos, y el pedo constituido por la parte gaseosa. Cabe señalar que este último es un componente inflamable, lo cual puedo asegurar por experiencias desarrolladas en sujetos durante mi adolescencia.
El excremento puede tener variados grados de consistencia debido a las diferentes proporciones de sólidos y líquidos que la constituyen.
El evacuar estos deshechos produce cierto agrado en el individuo ya que constituye una acción beneficiosa para el organismo.
(continuará)
Enero 13, 2007 a 9:11 pm
Arturo Montes Larraín
Hay mucho pajero@ adulto que expulsa a la antigua y quinceañera adolescencia su actual adicción onanista, más placentera por su versatilidad imaginativa, menos esforzada, menos sudorosa y menos pegajosa, más natural, más sanitaria y más higiénica, menos mentirosa y menor reductiva, más compleja, más aconsejada por Ratzinger contra el SIDA, que el vulgar coito. La asignación del “vicio” a una inocencia juvenil por el adulto@ es simple hipocresía de confesionario público. Yo ya no me pajeo. Pero no por ser adulto. Es porque más sencillamente me distraigo, me desconcentro por otros motivos más atrayentes y me aburro. Si estos defectos no me atacasen, seguiría feliz masturbándome a los 62 años. Y relataría en qué consiste eso, para que se lo comprendiese mejor. Algún día lo “inventaré”…
Enero 13, 2007 a 11:44 pm
Jaime Ubilla Zúñiga
(continuación)
Hay que aclarar algo importante.
Solo una parte de los alimentos que uno ingiere ingresan finalmente a nuestro organismo. Los excrementos no son más que los restos desechados de los alimentos que nunca ingresaron a nuestro cuerpo.
No es el caso de la orina. Ella si corresponde fundamentalmente a agua que estuvo circulando por nuestras células.
El pudor que generalmente produce la defecación está relacionada a no querer que el desagradable olor sea sentido por otros. Si duda el olor a mierda no es algo agradable o atractivo.
Este olor fétido es una forma de identificar estos restos como algo no conveniente de ingerir nuevamente ya que no sería provechoso hacerlo. Por eso produce una repulsión. Al igual que un alimento descompuesto. Hay ciertos animales que sí están adaptados para ingerir por ejemplo carne descompuesta, como las aves carroñeras. Seguro que para estas el olor a cadáver debe ser algo exquisito.
El análisis de excrementos es una especialidad muy valiosa en medicina. El sacar muestras de deposición para guardarlas en pequeños frascos con líquidos preservantes, para posteriormente enviarlos a laboratorios clínicos donde se realizan precisos estudios en busca de elementos patógenos, es una actividad diaria por la cual hemos pasado la mayoría de nosotros. Me gustaría saber como los profesionales, dedicados a tan importante labor, manejan esta deposición que con tanto cuidado y esmero ha sido envasada.
Ya se ha hablado de algunas variantes en los sistemas para facilitarnos el acto de defecación. Pero qué les parece el manejo posterior de recolección de las grandes cantidades de excrementos que se producen en la ciudades?
Generalmente los excrementos salen a través de alcantarillados donde además se descargan grandes cantidades de agua ya utilizadas.
Se han construido plantas especiales para recolectar y procesar estás toneladas de excrementos que se producen día a día. Me parece muy curioso esto. Lanzamos el mojón por el agua para que otros se preocupen de cazarlo y procesarlo. No es esto estúpido?
Enero 14, 2007 a 12:49 am
Luis E. Reyes
“Perdonadme, amigos; hace ya muchos días que no me responde el vientre. Y los médicos no se entienden. No obstante, me ha sentado bien una infusión de corteza de granada con un poco de pinocha en vinagre. Ahora espero que mi vientre vuelva a entrar en la norma de siempre. De lo contrario, siento unas resonancias por el estomago, como si se tratase de un toro. Por consiguiente, si alguno de vosotros tiene que hacer una necesidad, no debe apurarse. Ninguno de nosotros nace sin válvula de escape. Yo creo que no hay mayor tormento que aguantarse. Es lo único, por cierto, que ni Júpiter puede prohibir. ¿Te ríes, Fortunata, porque de noche no sueles dejarme dormir? Tampoco me parece mal que la gente se desahogue en la mesa; por su parte, los médicos no aconsejan contenerse. Si alguien tiene ganas de cosas mayores, todo está a punto en el exterior: agua, bacín y demás menudencias. Creedme: si los gases os suben a la cabeza, produce flatos en todo el organismo. Sé de muchos que se han muerto por este motivo, aunque ellos no hayan querido reconocer su verdadero mal”
‘El Satiricón’ de Petronio (La cena de Trimalción, 2da.Parte)
Enero 14, 2007 a 1:24 am
Louis Robert
Hace un tiempo, pregunté a AML si gozaba de un onanismo intelectual; hablamos hasta de Onán, su derramamiento de semen y de la mala utilización de tal término debido a irrestricta confianza en la RAE.
Me voy a dormir, mi cuerpo está destrozado. Me siento como si hubiera jugado un partido con F.G. El sedentarismo.
¿Qué pensará el Mamo mientras caga?.
Enero 14, 2007 a 2:01 am
Luis E. Reyes
Buenas noches señor Robert
Enero 14, 2007 a 8:19 am
Arturo Montes Larraín
Agradezco el aporte de Uds. Algunas reacciones mías:
1ª Si yo fuera onanista intelectual, no estaría en esto, salvo como exhibicionista, que no soy, pues guardo cosas por pudor y por respeto a experiencias conocidas de otra gente (su divulgación heriría a concho).
2ª En mi concepto, la orina sí es igualmente excremento y la caca contiene agua. La división biológica entre “sólido” (con líquido y gas) y “líquido” (con sólido y gas), que no está monopolizada por el ser humano (perro@s cagan y mean), representa sólo un misterio más, tal como lo sería que ambas excreciones saliesen semilíquidas, semisólidas, por un solo y mismo orificio. Quizás una clave de este misterio resida en algo interesante que alguien entre Uds. mencionó: el intenso dolor -a veces incluso sangriento- de cagar. Dolor de “parto” (se pare una mierda de hijo@, el hombre es madre de caca), dolor inherente a la vida para que ésta viva. ¿Qué experimenta la madre al haber parido ese ser cubierto de sangre y meconio? ¿Amor, amor simulado, alivio respiratorio o curiosidad: caca? Dos orificios: expresión de lo binario.
3ª La caca no es simple desecho de directo alimento inútil, excesivo. Lleva en ella desecho proveniente directamente del propio cuerpo por alimento ya asimilado, que también produce su escoria, más “fétida” que aquélla proveniente de la nutrición directa. Como el sudor.
4ª El ser humano es normalmente carroñero. Come “carne” (o tomate) ya “muerta”, ya en descomposición. El ser humano se distingue del buitre sólo por la cantidad de la descomposición. Es por excepción que comemos carne viva (una ostra sin limón). No comemos (cf. Sábato en “El Túnel”) rata viva. ¿Salvo en tiempo de guerra?
5ª El análisis químico del excremento es autopsia sofisticada.
6ª Cagar en público como en aquella Roma es adquisición no sólo olfativa del hedor sino además visual de cierta fealdad gestual proveniente del esfuerzo. Son anuncios que valorizan más y de antemano el perfume de la sien y la belleza de Afrodita o de Apolo.
Enero 14, 2007 a 8:23 am
Arturo Montes Larraín
No creo que el Mamo mientras defeca piense algo diferente que cualquiera otra persona. Supongo (no lo he conversado con él) que sólo piensa en estar cagando y en cagar. Como la Bardot o el Chávez. La pregunta sería pues “insulsa”.
Enero 14, 2007 a 11:06 am
Victor Valenzuela Aranguiz
Excelente idea Sr. Reyes. Parece que estos temas han estado presente en la literatura. Aqui hay otra en el estilo:
“…Y cogio el rastrillo por el mango, que estaba frio. Muy silenciosamente salio por la puerta y se dirigio al muro de la casa del carpintero. Primero tosio y luego llamo a la ventana, igual que lo habia hecho antes.
Alison respondio:
Quien esta ahi llamando? Seguro que es un ladron.
Oh, no ! -dijo Absalon-. El cielo sabe, mi niña, que es tu Absalon que te quiere tanto. Te he traido un anillo de oro … Te lo dare si me das otro beso.
Nicolas, que se habia levantado a orinar, penso completar la broma haciendo que Absalon le besase el culo…Abrio rapidamente la ventana y, silenciosamente, asomo las nalgas. A esto, Absalon dijo:
- Habla niña mia que no se donde estas.
Entonces, Nicolas solto un sonoro pedo, que resono como un trueno. Absalon quedo medio ciego por la explosion; pero como tenia preparado el hierro candente, lo aplico al trasero de Nicolas…
(El Cuento del Molinero, en Cuentos de Canterbury, de Chaucer.)
Enero 14, 2007 a 11:13 am
Arturo Montes Larraín
Sonrío, Víctor. Buen domingo.
Mayo 30, 2007 a 5:16 pm
Javier Illanes Kurth
No había tenido la oportunidad de leerle esto concerniente al excremento. Interesante analogía de niñez a vejez, aromático durazno a fétida hez: mejilla como durazno – viejo podrido.
Yo he observado que en el acto mismo de obrar, se abre una invitación a reflexionar acerca de cualquier cosa, hay un detenimiento sobre nuestras acciones, hay planificación, hay ejercicio en la observación (¿quién no se ha visto recorriendo con la vista los lugares más recónditos del baño mientra defeca?), hay placer, hay una suerte de recarga energética.
Es curioso e interesante lo que se genera entorno a esto. Saludos poéticamente excrementales.
Mayo 30, 2007 a 5:16 pm
Javier Illanes Kurth
No había tenido la oportunidad de leerle esto concerniente al excremento. Interesante analogía de niñez a vejez, aromático durazno a fétida hez: mejilla como durazno – viejo podrido.
Yo he observado que en el acto mismo de obrar, se abre una invitación a reflexionar acerca de cualquier cosa, hay un detenimiento sobre nuestras acciones, hay planificación, hay ejercicio en la observación (¿quién no se ha visto recorriendo con la vista los lugares más recónditos del baño mientra defeca?), hay placer, hay una suerte de recarga energética.
Es curioso e interesante lo que se genera entorno a esto. Saludos poéticamente excrementales.
Mayo 30, 2007 a 5:41 pm
arturo montes larraín
Saludos correspondidos, Javier-Javier. Sí, hay un detenimiento (buena fórmula) allí. La mirada, durante el momento mismo en que va saliendo la “obra”, se hace ajena. Los ojos salen muy abiertos y fijados en la nada. No logro explicar tal simultaneidad que combina extrañeza, “placer” y un dejarse ir a la ausencia en la caída no ya pujada sino simplemente gravitacional. Ésta es perfecta cuando la materia concernida es compacta y no líquida aunque tampoco rocosa; cuando queda la sensación de un vaciamiento pleno que se expresa como largo suspiro, semejante -es curioso- a aquel sucesivo al orgasmo e incluso al llanto o a la orina. ¿Una nostalgia de la partida, de la evacuación?
Mayo 30, 2007 a 5:53 pm
arturo montes larraín
Parecería además que durante por ejemplo el apetito sexual, de preferencia se inhala, mientras que durante su satisfacción se exhala. Tales movimientos presentan simetría con los instantes respectivos del nacimiento y de la muerte; del hambre y de su saciedad, etc. Cabría una reflexión precisa sobre estas hipotéticas similitudes y sobre su significación.
Mayo 30, 2007 a 6:48 pm
Javier Illanes Kurth
Tiene que ver con la homeostasis, que no deja de sorprenderme por cierto. ¿Su significado? el milagro de conservarnos. ¿Trascendente? desconozco el otro lado del límite.
Mayo 30, 2007 a 8:51 pm
arturo montes larraín
Si “desconozco el otro lado del límite”, ¿cómo puedo tener algún grado de conocimiento sobre su existencia, implicado por el solo hecho de hacer referencia a esa alteridad: “el otro lado”?, ello únicamente es posible -y lo es, como se ve en tu texto- porque no hay “límite” carente de porosidad, la cual pone en jaque la noción misma de límite, asignándole un carácter por necesidad ficticio, sin que éste pierda por ello su justificación real ni, en consecuencia, la inserción nada paradójica de la ficción en la realidad como consubstancial a ésta y como momento continuo y discontinuo de la realidad propiamente tal. De modo por ejemplo que la historia no vivida vive en la historia vivida y ésta en aquélla, modificándola, rigidizándola, etc. Ya he escrito sobre esto varias veces en A.I. Mi saludo.
P.S.: Aplica lo anterior, v.gr., a esa mujer con que pudiste casarte sin hacerlo. O a otras cosas.
Mayo 13, 2008 a 7:47 pm
arturo montes larraín
Me ha sorprendido ver reabierto este espacio cuya existencia yo había olvidado (como aquélla de tantos otros espacios). No están mal los textos aquí. Por una vez sin insolencias. Hay humor y alguna seriedad. He leído que la caca de caballo o de vaca, por ejemplo, constituye una suerte de polinización que por neologismo poco admisible yo calificaría de coprofágica (en simplicidad, “comer caca”). Ocurre que animales como los recién evocados, paseando, depositen “allá” en su mierda vegetal semillas fértiles no ingeridas mas tampoco digeridas desde “acá”. De allí nace un prado con la flor de la maravilla: es justamente girasol, girando en el sentido luminoso del sol. Pero hay muchos otros casos en la extensión de la naturaleza incluso artificial, como la industria del plástico, salido del petróleo y tras éste de la madera oleaginosa de la subterraneidad… donde las ratas crean sus algorritmos laberínticos. Acaece algo similar al cadáver humano. Defeca por gravitación tras morir, orina y suda. Todo él es nutritivo. Moscas, bacterias, gusanos se deleitan cuales buitres de la carroña encajonada. Los huesos requieren una alimentación más puramente mineral pero lenta en el tiempo. La estrategia consistente en hacer de “mí” incorruptible ceniza puesta quizás dentro de una cursi ánfora para descendiente homosexual no logra que esa mezcla de fósforo, calcio o berilio escape a la relatividad general que todo recibe y todo da. La gallina gome una babosa y luego pone un huevo a la copa. Del río en Chaitén contaminado beben creciendo sapos, peces, aves. Lo siento, mi mujer repite que debo ir a cenar. No suscitaré vuestra envidia diciendo qué. Yo di la receta. Ella aprende. Es normal. La inteligencia no está repartida por mitades. Ainsi soit-il.
Abril 17, 2009 a 1:46 am
Arturo Montes Larraín
Coma sudaca su caca, tendrá sabor a caquita de preferencia cebollienta por la pena con que canta “no soy de aquí ni soy de allá”.
Ud. observa su caca. Es negra, es café, es amarillenta, es diarreica o parece meado. Siempre queda lejos e incómodo el papel. ¿Vale la pena lavarse las manos?
La observación diversamente cultural de la caca turca, alemana o chilena, unida a sus fragancias, restituye por anticipación retroactiva el paso de la muerte al nacimiento en el meconio: de la mierda a la leche o al asado con papas fritas. Aconsejables como sinonimia de eternidad son las ricas prietas de Chillán cocidas, al horno o en la parrilla.
Entre que Ud. coma su mojón o una prieta la diferencia es principalmente estética, pues hay menos sangre en el primero que en la segunda, pero el gusto -se lo aseguro, ensaye- es semejante. Aunque un poco mejor el mojón si rebosado con pipí en lugar de limón. Use tenedor y cuchillo. Ponga tomillo. Sírvase un vaso plástico de vino en caja. Deguste.
Ahora bien, si no desea hoy coprofagia onanista, intercambie caca con su señora. Irrelevantes pero con suave sabor a prietas son hemorragias menopáusicas y andropáusicas de hemorroides en la caca. Añada en este caso merquén de Arauco. Beban ambos sólo agua ahora. Luego de cagar recomiencen: glúcidos, proteínas y lípidos. No seáis avaros con los niños. La inteligencia depende de la retrospección histórica desde la mierda hacia la cagada tras la primera lactancia que fue la fruta del árbol de la ciencia del bien y del mal: un tomate judío.
Abril 17, 2009 a 1:59 am
Arturo Montes Larraín
Perdón, cometí una grosería, escribí “caca”, y ahora aquí mismo de nuevo, pucha, perdón de nuevo, nunca más, de ahora en adelante escribiré como se dice en la Clínica de Piñera “obra”.
Enero 3, 2010 a 7:02 pm
Molegon--Panamá
Todo lo explicado acerca de la hez humana y sus cuescos fétidos es sulfuro de hidrógeno en química. Su fórmula: H2S. Si el huevo de gallina pierde su capacidad para nutrir a los humanos, se convierte en la fórmula anterior.
Se podrá rodear al pedo, los cuescos, la cultura humana, en el acto íntimo de defecar, con un discurso sin retórica y pasará como cierto sin ciencia alguna.
Enero 4, 2010 a 12:53 am
Arturo Montes Larraín
Eso es sabio, Nogelom. Gracias. Pero también existe H26, como asimismo H20 con CO2 y NAl3. Combinación constitutiva del llamado undricégino, cuya conocida DF-1 se equivale a sí misma incluso de manera marginal. Felicito no obstante a Ud. por la rápida ciencia retórica de su capacidad digestiva.
Enero 4, 2010 a 2:20 am
Arturo Montes Larraín
Ningún espíritu mordaz hubo en lo anterior relativo a lo penúltimo, mi apreciado científico de la mierda celestial. Yo propondría un nuevo premio Nobel, aquél de la Caca extensible a palomas, a luises, hermafroditas, extraquímicos, ubicuos. Seamos francos. Caca es caca. Y más aún: los contrario y aun lo diferente no lo es. Pero queda ese viejo problema, de acuerdo con el cual hasta cierto punto es lo que no es. Así por ejemplo, hay peonía en un pedo anunciatorio de lulo. Nada puedo contra esta fatalidad. Sólo restaría como postrero recurso algo de papel proveniente del bosque nativo. La química, súbdita de la física, esá esclavizada al lenguaje, como en Kindertotenlieder. Incluso el muerto termina por deslizar su excreción. Sólidos, líquidos y gases intiman. El asunto de la olfatividad resulta discutible aunque en materia de gusta haya ya mucho más que escrito como aquí. Los luises pueden así disfrutas del olor en sus espiraciones anales, beber sus meados como bajo el avión de Homo Faber y succionar sus fecas dáctiles sin que ninguna ley se los impida. ¡Son una moneda, los luises! Por desgracia inhumana yo no pedorreo, no meo, no cago. Toda materialidad me está interdicta debido a la divinidad. En esto Illanes y Urrutia nos parecemos. Somos piñeristas, es decir, todo viene para adentro y nada va para afuera. Son dondes de los cuales no únicamente hemos de estar agredecidos sino además ser responsables. Por ejemplo, no cagamos ni cagando. ¿Qué lugar para pedo existiría entonces? Ninguno. ¿Y entre medio para algo como un meo? Cero, por simple lógica. Es por tales razones que los tres somos obesos. Expliqué esto científicamente en la comunicación anterior. Es obvio que el asunto se halla ya comprendido. En A.I. sólo está censurada la ausente estupidez. Ocurre aquí pues lo contrario que en el diario del Duny, donde no escribo, por la simple razón que la libertad de expresión se opone a la libertad de prensa. Sin olvidar que los judíos cagan como los masones, los bomberos y los radicales. ¿Ganará Piñera? Se me asegura que sí. No aseguro esto. Pobre Duny. Poco le queda. Poca plata. Cague por lo menos de color verde. No sé si he conocido en Chile a algún hombre tan valioso como ése. Es el Diego Portales del Siglo XXII. Bravo. ¡Viva Federico Santa María! Viva el Tatán. Viva Chile. Mejor callo. Tienen ustedes razón, señora y señor. Yo soy un talibán de Frei. Es debido al escusado de cultura germánica. A nadie pide nada. Ne nadie nada recibie. Pero bota y vota.
Enero 4, 2010 a 2:23 am
Arturo Montes Larraín
De
Enero 8, 2010 a 10:00 pm
Arturo Montes Larraín
Ayer vi en el cable a unos médicos internacionales de distintos parajes continentales que recomendaban beber orina propia para ser sano. ¿Mañana por qué no caca? Aún no degusto nada de esto. Una aversión cultural de fundamento ideológico me aparta quizás estúpidamente de ello. Y también lo hace un concepto primario sobre mi humildad -todavía no soy divino- que me impide considerarme autosuficiente, por la creencia “científica” en la pérdida de energía corporal derivable de comer mis restos en lugar de los ajenos, como la fruta del árbol de la ciencia del bien y del mal. Pero no descarto cual hipótesis posterior al paraíso que una excelente y nutritiva mousse de meado con mierda convenientemente aliñada pueda resultar un manjar de los dioses. El excremento líquido y sólido frito en grasa de sudor tras jogging maratónico ¿por qué no sería en lugar de una miserable hostia el alimento del Señor? Vaya uno a saber por qué no. Pero, mientras no lo sepa, me abstendré por precaución egótica y generosa de ensayar tal conjetura relativa a la vida en el Banquete Celestial. Ello no me impide trabajar ahora en el laboratorio de mi casa, asumiendo cual rata satisfactoriamente demostrativa a esta adorable esposa y madre que cuida en lo doméstico a la familia enflaquecida por obesidad. Dicho y hecho, valga la redundancia con las cosas sobre el tapete por tratarse de algo emblemático: he preparado el plato del almuerzo sabatino con los ingredientes surgidos de mí que ya he señalado. No indicaré ahora la receta exacta incluyente de gases que, llegado el caso, inscribiré en el registro de propiedad intelectual bajo el nombre ficticio de Sebastián Piñera Inc., originario de un villorio mediterráneo situado exactamente entre el Norte y el Sur celestes. Veremos cómo queda. Por intuición intuyo que seré benéfico desde el punto de vista cerebral en la perspectiva de la próxima elección bomberil. El tiempo y la gente se retraen hasta hacerse amorosa unidad. La rata y el rato besan lamiendo la mousse. Yo soy el paria de la creación.