Este cuento se inspira remotamente en Poe
(cf. “Historias Extraordinarias”).
Ya he quizás narrado aquí esto. No importa.
Sería fastidioso verificarlo y tonto omitirlo.
Transcurría el año 1963. Era invierno y lloviznaba. Era lunes de media mañana. El viudo iba solo hacia la pinacoteca. Entró. Paseaba allí observando los cuadros con la mente puesta lejos, puesta en qué había sido su vida: “nada”. De pronto se detuvo ante un retrato oval que miró atentamente. Fecha: 1886. Representaba el busto de una hermosa mujer todavía joven. El señor desconocía el nombre del pintor. Viendo ese rostro, sintió que crecía en él una emoción extraña, la cual culminó en esta exclamación silenciosa de su alma:
- ¡Parecería que esta mujer estuviese VIVA!
Sin evidenciar en sus rasgos sorpresa alguna, pidió al guardián de esa sala una información sobre aquel retrato,
- No se.
Pero comprendiendo que se hallaba ante un visitante mayor, adusto, serio, en suma digno de respeto, agregó:
- Puede consultar con el director del museo, cuya oficina está allí.
El director, amable, lo encaminó a los archivos, sacó un libro polvoriento, buscó la página adecuada y dijo:
- Tome asiento y su tiempo.
- Muchas gracias.
Y leyó.
En resumen, la mujer era la esposa del autor, quien pintaba a otras mujeres, pero a la suya no, a pesar de las reiteradas peticiones ausentes de todo celo que ella le formulaba para que la tomase aunque fuese sólo una vez como modelo. Muy jóvenes, ambos, se amaban, y así lo atestiguaron todos sus conocidos.
- No. A ti no.
Ella insistía. Transcurría el tiempo. Hasta que para la sorpresa de ella él le dijo:
- Posa.
Era tanto el amor que el marido experimentaba por ella que quería que ese amor se transmitiese no sólo en el resultado del retrato como tal sino, para optimizarlo, en el movimiento mismo de ir pintándola, de modo que en este proceso de acaparamiento amoroso él realmente iba olvidando el paso de las horas, olvidaba a la pintura misma como producto en realización, olvidaba el proceso de su movimiento corporal, olvidaba incluso por la fuerza del amor a la noción de su amor y olvidaba a la esposa que allí posaba. Y era tanto el amor que ella experimentaba por él que, recíprocamente, olvidaba el hecho de estar posando, olvidaba la incomodidad de aquel alto taburete, olvidaba su hambre y su sed, olvidaba su cansancio y su palidez. Hasta que justo cuando él dio el último pincelazo sobre la tela así ya terminada ella se desplomó ya muerta al suelo, y “es por todo esto -concluyó el visitante- que en el retrato ella parece VIVA”.

47 comments
Comments feed for this article
Diciembre 26, 2006 a 11:38 am
Arturo Montes Larraín
El visitante salió del museo con una hipótesis y un recuerdo que asaltaron su corazón. Aún lloviznaba. La hipótesis: el autor de “El retrato oval” no volvió a pintar. El recuerdo: fue esa frase en la carta de Kafka que nunca osó entregar a su padre: “Me aplastas de amor”. El señor regresó a su casa.
Enero 4, 2007 a 11:54 pm
Louis Robert
Instrumentalidad del amor intelectual.
Catalepsia intelectual efímera. No puedo asimilar este relato y el cuento original de Poe.
Es impresionante; se verá en los próximos días.
Enero 5, 2007 a 2:07 am
Arturo Montes Larraín
No escribí “asimilado” sino “inspirado” y lo hice porque así fue y porque consideré plagiario no señalarlo. Sólo por respeto a mí nunca he sido plagiario. Serlo me avergonzaría y aburriría.
El hecho que no puedas hallar relación entre “El retrato oval” de Poe y el mío -fuera del título- me incita a sugerirte otra relectura de ambos relatos. Yendo no a lo anecdótico sino a la substancia: matar inocentemente por amor (artístico). ¿Qué será “impresionante” en los próximos días? ¿Qué vínculo con esto? ¿Por qué catalepsia?
Te agrego de paso por un escrito anterior tuyo que creo que llegaste a comprender perfectamente el sentido que a mi juicio tiene la incertidumbre como valor intelectual y moral en las filosofías socrática, budista y, sobre todo, cristiana. Lo cual me alegra por ti.
Enero 5, 2007 a 3:02 am
Louis Robert
Como de costumbre, me expresé mal.
No puedo comprender el “Retrato oval” y su texto. Comprendo la trama pero, no puedo “asimilarlo”. Como dice la vilipendiada RAE, “incorporarlo a mis conocimientos previos”. “A mi vida”, a mi “vivencia”. Por eso catalepsia; modorra intelectual. Un Plop!. Efímera por la mediocridad característica de nuestro Chile Lindo. Siempre recuerdo cuando una vez me dijo: ¡Verás como duermes!.
GRACIAS
Enero 5, 2007 a 3:15 am
Arturo Montes Larraín
Yo soy de Chile lindo y no sufro de modorra. No soy el único. Hay gente valiosa. Entre ella tú. Es por coquetería, “looking for compliments”, que elaboras “humildad”. ¿O no? Con lo cual no digo que seas un soberbio mentiroso. No. Pero piénsalo. Tú sabes más de ti que yo.
Enero 5, 2007 a 3:20 am
Louis Robert
mmmmmmm I don’t Understand. mmmmmmmm
Enero 5, 2007 a 10:53 am
Arturo Montes Larraín
Me refiero en seguida al comentario formulado por Louis Robert a las 3:20 am. de hoy. Dijo: mmmmm, “I don’t unterstand”, mmmmm.
Vieja astucia dialéctica es. Si me veo en aprietos para replicar durante una discusión privada y mejor pública, al decir “no comprendo” paso la pelota al otro dándole hasta cierto punto a entender que más allá mis propias capacidades intelectuales su reflexión precedente no era objetivamente del todo comprensible, siembro así en él el germen de una duda sobre el valor por lo menos literal de su argumento que el público real o virtual parece apoyar con su probable silencio meditativo. De paso, lo pongo en la aburrida obligación de repetir aquello que ya ha dicho pero utilizando ahora otras expresiones y otros senderos discursivos, lo cual contribuye a acrecentar el carácter dubitativo de su disposición explicativa y a introducir en su voluntad demostrativa un esfuerzo complementario que se le impone como un artificio provocado por su propio movimiento pensante y no por mí, ya lejano yo desde aquel sólo en parte verdadero “no comprendo” mío. Por último, habiendo yo entretanto ganado o “hecho” tiempo, lo aprovecho para revisar mi lectura de su exposición anterior encontrando allí una o más fallas siempre infaltables que podrían servirme de sustento para la reapertura temáticamente innovadora y en lo posible desconcertante pero natural y lógicamente justificada que requiero. No sin observar con el mismo propósito pero como extrañado al interlocutor, quien por advertir esa extrañeza ve incrementada aún más la duda sobre lo que está actualmente diciendo, hasta que si se puede sus palabras se le aparezcan por la absorción indirecta de mi extrañeza como parecidamente extrañas a sí, independizadas de él, indicativas del oceánico intersticio así asumido en él y por él, donde cada uno está parado al borde de su respectivo acantilado lexical y semántico, yo silencioso, escéptico, apenas irónico en un resquicio de mi mirada, él diciendo palabras. Éstas salen de su boca o de su escritura “chateada” (el tiempo es relativo) en la calidad de sonoridades sueltas, “libres”, “locas”, con él extraviado allá en la lejanía exterior a la comunicación, en la horrorosa incomunicabilidad que está obviamente sufriendo: lo delatan la palidez y el sudor frío pegado a su rostro y a sus manos. Su lenguaje agonizante integra eternos silencios de cinco segundos, vacilaciones, mucho “eeh”, mucho “ejeem”, ronquidos, movimientos bruscos (en el límite de la vergüenza, por un salto “epiléptico” del codo derecho, ha hecho caer al suelo el papel continente de sus notas referenciales, esa pistola amenazante preventivamente deliberada y ya descargada, que él recoge emitiendo un “perdón” dirigido al público y a mí): está perdido. Entonces, armado hasta los dientes, yo ataco. Match point. Jaque mate.
Todo este entorno complejo y diverso de las palabras, del lenguaje directo, está contenido como lenguaje indirecto (la distinción pertenece a Bakthine), en el conjunto del lenguaje, donde incluso la entonación de las voces juega un rol importante. El campo de batalla lingüístico así constituido es, en un sentido amplio, propiamente político, al significar una lucha por el poder persuasivo. Hay aplausos, trofeo, dinero.
Claro, ningún lance es igual a otro. Nada impide concebir o ver el diccionario de guerras diferentes a la descrita aquí como simple ejemplo. Decir “no comprendo” puede ser un arma de doble filo si el contrincante no cae en la trampa y, vgr., replica a ello poniendo al desnudo el sentido puramente táctico y obvio de “mmm… I don’t understand… mmm” como aquí se ha hecho y produciendo en el juego una revolución paradigmática que descoloca por completo a su rival, mediante un “inexplicable” mate pastor. Etcétera.
N.B.: En el arte de la enseñanza, suele ocurrir que el profesor no esté escuchando en absoluto al estudiante que rinde ahora mismo su examen oral: la disputa matinal que tuvo con su esposa u otro tópico cualquiera se le instala cual muralla china entre ese marciano parlante y él. Vuelto a la realidad, resulta tácticamente aconsejable para el interrogador y a la vez juez, hasta este momento por completo ausente en espíritu de allí, que por razones profesionales o mejor dicho de prestigio profesional él frunza el ceño, muestre por su mirada al otro el vivo interés ante lo que éste ha estado articulando, “sepa Moya qué”, y que interrumpiéndolo diga por ejemplo:
- Disculpe mi interrupción…
- ¿Sí, señor?
- Considero estimulante el punto que Ud. está abordando. Me gustaría que profundizase sobre él.
Problema resuelto. El profesor retoma el hilo. Una interlocución es ahora posible. Y la cosa sigue adelante, de manera actualmente satisfactoria. El profesor, sintiéndose vagamente culpable por su distracción, tiene ya decidido subir en un punto la nota que recibirá aquel ser. Ello aliviará su conciencia.
Porque parece del todo improbable que el estudiante al verse interrumpido como antedicho bajo el pretexto de la profundización tenga la imaginación y el coraje de replicar:
- Ud. me pide que profundice porque simplemente no me estaba escuchando.
- No sea insolente. ¿O no es una insolencia la suya? ¿Qué es para usted la insolencia? (cambio clásico de giro).
En esta otra forma de lucha también por el poder, política, por lo menos micropolítica pero ya política, el estudiante tiene en contra suya todas las debilidades ya institucionalizadas para que pierda. Y recibe en efecto una mala nota. Su rebeldía le ha salido por la culata. La experiencia resulta aleccionadora. Ella constituye la docilidad ciudadana, objetivo esencial de todo buen sistema educativo. Allí reside la verdadera calidad de la educación. El asunto de los contenidos es simple intrumento para la formación de conformistas cuya imaginación ha sido asesinada en aras de la estabilidad política, económica, social, cultural, que requiere el bien de la nación, aquí, allá y más allá.
¿Broma, todo esto? Creer que es broma resulta perfectamente funcional para la reproducción genética del sistema. El profesor cuenta a los estudiantes el conjunto global de la broma. Ellos, incrédulos o cínicos, ríen. Y el curso, así hecho veraz, sigue su curso en el sentido indicado: “mmm… I don’t understand you… mmm”. ¿Vale?
Enero 5, 2007 a 3:54 pm
Louis Robert
“Esa es una interpretación suya”
Enero 5, 2007 a 4:21 pm
Arturo Montes Larraín
Sí. Mía.
Enero 5, 2007 a 5:12 pm
Louis Robert
Don Arturo:
¿Por qué –según usted– elaboro humildad en estos días?
Enero 5, 2007 a 6:14 pm
Arturo Montes Larraín
¿No puedes preocuparte como Administrador sobre lo que ha ocurrido hoy: otra(s) falsificación de mi nombre con textos imbéciles, dejando entre nosotros dos el tema de tu humildad para un momento humildemente más propicio?
Enero 5, 2007 a 6:23 pm
Louis Robert
Don Arturo:
He enviado 5 o 6 mails a su casilla con las posibles soluciones del caso.
Hasta el correo del moderador de EMOL.
P.S.: Le propuse una estrategia y no me ha respondido.
No es justo,
Buenas Tardes,
Enero 5, 2007 a 6:58 pm
Arturo Montes Larraín
Disculpa, en tanto entrevero no he visto el c.e. Ahora lo hago. Pero esto es el colmo de la indignidad periodística en un diario como EM, que además me censura casi sistemáticamente en nombre de la libre expresión cuando y como se le antoja.
Enero 17, 2007 a 1:06 pm
Arturo Montes Larraín
Sr. Administrador:
Ese tipo de opinión no es contraproducente. Es irrelevante.
Sí es delictiva la utilización indebida de su c.e. Sugiero a Ud. tomar las medidas correspondientes.
Reciba mi afectuoso saludo.
Septiembre 30, 2007 a 9:07 pm
ArturoMontes Larraín
Yo ya había olvidado lo anterior. Hay silencio en esa comunicación.
Octubre 4, 2007 a 5:31 pm
ArturoMontes Larraín
Matar de amor es amor de matar y de matarse.
Octubre 4, 2007 a 6:31 pm
Juje
Pues entonces, que bueno es que te asesinen…
Octubre 4, 2007 a 7:32 pm
ArturoMontes Larraín
Trabaja, mejor.
Noviembre 15, 2007 a 6:15 pm
ANA MARIA
ES ABURRIDISIMO EL LIBRO EL RETRATO OVAL
Noviembre 15, 2007 a 7:08 pm
ArturoMontes Larraín
No es un libro. Es un cuento además breve en el libro “Historias extraordinarias”. Poe es universalmente reconocido como uno de lo más grandes escritores en la historia de los últimos siglos. Nada es por sí mismo aburrido. Hay, si, gente que SE aburre ante algo incluyente de sí misma; gente incapaz de descubrimiento frente a la realidad. Ella divide el mundo en “lo entretenido” como nuestra Serrano y “lo aburrido” como nuestro Coloane. Por compasión: sin comentario.
Noviembre 15, 2007 a 8:35 pm
Jaime Ubilla Zúñiga
Hola Arturo. ¿Cómo has estado?
Hace tiempo que no entraba a tu blog.
Estuve leyendo algunos temas y nada me motivaba a escribir algo.
Salvo una palabra tuya en el último posteo de este tema.
“Gente incapaz de descubrimiento frente a la realidad”
¿Qué es la realidad Arturo?
Me acuerdo de Gasalla, actor cómico argentino, cuando decía “la real realidad”. Me causaba mucha risa.
Cada persona tiene ciertas capacidades para percibir y entender la información y estímulos que nos llegan a nuestro cerebro. Cada ser construye “su mundo”. Y ahí esta precisamente el problema entre las personas: las diferentes percepciones de la “realidad”, las cuales pueden unirnos o separarnos, amarnos u odiarnos.
Un abrazo, y que estés bien.
Noviembre 15, 2007 a 8:46 pm
Jaime Ubilla Zúñiga
¿Cómo se puede ver y entender la “real realidad” Arturo?
¿Será conveniente ver la “real realidad”?
A lo mejor “mi realidad” me conviene y me hace más feliz.
O tal vez no. ¿Cómo saberlo?
Noviembre 15, 2007 a 9:22 pm
ArturoMontes Larraín
Jaime, recibe mi afectuoso saludo. Tus objeciones e interrogantes tienen por cierto validez, sobre la cual -lo sabes- soy consciente. Pero lo ambiguo de la “realidad” cesa para ti de serlo si viendo yo que tu hija pequeña va a ser atropellada me lanzo para salvarla, en lugar de quedar inmóvil: “qué aburrido”. ¿No es ella REALIDAD para ti y para mí? Esta noción tiene un significado subjetivo, pero a la vez objetivo. Es este último que tuve en mente al escribir la frase que citas. Dudé al escribirla. Pero pensé que sería comprendida. Puedo no aburrirme en una UTI si en su techo leo, encadenado, un palimsesto. Un abrazo.
Noviembre 15, 2007 a 9:23 pm
ArturoMontes Larraín
Jaime, recibe mi afectuoso saludo. Tus objeciones e interrogantes tienen por cierto validez, sobre la cual -lo sabes- soy consciente. Pero lo ambiguo de la “realidad” cesa para ti de serlo si viendo yo que tu hija pequeña va a ser atropellada me lanzo para salvarla, en lugar de quedar inmóvil: “qué aburrido”. ¿No es ella REALIDAD para ti y para mí? Esta noción tiene un significado subjetivo, pero a la vez objetivo. Es este último que tuve en mente al escribir la frase que citas. Dudé al escribirla. Pero pensé que sería comprendida. Puedo no aburrirme en una UTI si en su techo leo, encadenado, un palimsesto. Un abrazo.
Noviembre 15, 2007 a 9:37 pm
ArturoMontes Larraín
La alusión al “libro” por Ana María (?), cf. 6:15 pm, denota entre otras cosas menos graves, como ignorancia y tontería, falta de honestidad intelectual y por qué no, mediante contagio semiótico, material. No la estoy insultando, ¿cómo insultar a un pseudónimo? Pero es gente así que después, maniqueísta, putea contra todo aquello que no está de “su” lado y se asigna a sí misma toda la virginidad moral. Cambiar por lo menos de pseudónimos es en tales casos de rigor, pues se ha perdido autoridad.
Noviembre 16, 2007 a 1:14 pm
ArturoMontes Larraín
Y la autoridad moral readquirida por la virginidad del nuevo pseudónimo será otra vez perdida si se repite por ignorancia y tontería la deshonestidad intelectual y material: yo no prestaría dinero a esta “Ana María”. Tampoco le prestaría lugar en la cama. Pero sí auxilio conceptual. ¿Cómo? Así: que no se carrilee ni hable huevadas. Pues hay gente mucho menos boluda que ella y, por lo tanto, ¡más cuidado! Que lea a Poe y sobre Poe habiendo sido ya alfabetizadaº.
Noviembre 16, 2007 a 4:51 pm
ArturoMontes Larraín
Parece que “Ana María” entrelee en diagonal el “libro” que es la revista “Ya” (EMOL).
Enero 5, 2008 a 7:47 am
Arturo Montes Larraín
Discierno en el recuerdo algo como de Goya con su mejor pintura, la de viejo, en Poe viejo. No se si lo dije más arriba en este espacio y no pienso verificarlo ahora, furioso como estoy por no haber dormido nada y no tener sueño aunque sí un sentimiento de demolición interior que el excremento revela cuando además debo preparar el almuerzo para mis padres, pero imagino reiteradamente a Poe cayendo dormido ebrio a la cama, revolcándose allí, sudado, en atormentados ronquidos, hecho volcán pedorriento, ácido, sucio, hasta que despierta, se levanta, mira las dos o tres páginas escritas ayer, encuentra que son una mierda, las arruga con odio y bota al suelo, se sirve más gin, recomienza otra escritura, viene la mujer del aseo, ella recoje y guarda cuidadosamente cada día los papeles del pobre genio, él no la ha saludado, le da algunas instrucciones sin dejar de escribir ni de beber, pasan más alcohol, más palabras, de allí que sus textos del final en la vida sean breves, él no puede mantener continuidad, un abismo escinde el ayer del hoy, el hoy del mañana, sí, ya sin amor, solo, desgarrado hasta el final: no puede haber coherencia literaria sino al interior de un solo día, del lunes divorciado del martes por la fiebre enloquecida del sueño olvidado. Es así que se halla a veces determinado un estilo en literatura y otras artes.
Enero 5, 2008 a 8:16 am
Arturo Montes Larraín
Leí todo lo anterior. Me desagrada ver esa violencia en mí. ¿Es mía? No. Entonces, ¿de quién, sin echar la culpa al empedrado? De “Ana María”. Soy ella. Al mentir con descaro y mal, te estoy despreciando y atacando. Opiné sobre “El retrato” sin haberlo leído. Lo llamé libro cuando es cuento. Tú, atacado, me pones al desnudo y me insultas. Deberías haber mantenido la calma. Irritan las peleas. Evítalas. Sí, así. Mejor así. Bien. Muy bien. ¿Ves? Claro, atacantes son las mentiras. Ponlas en evidencia pero no califiques ni descalifiques. No bajes de nivel. Sé comprensivo. Calla. Aprende a callar. Ya basta. Pasemos a otra cosa. Calma, niño. Duerme. Así, eso es.
Enero 5, 2008 a 5:55 pm
Leonardo Godoy Echeverría
Arturo, la violencia no existe/existiría pero sí momentos violentos inevitables a veces pero no habituales. Toda habitualidad es nociva, también en el amor sin sorpresas sorprendentes. Un retrato es una réplica subjetiva solamente, se gasta con el tiempo más rápido en la mente de quien te recuerda cuando es guardo en un desván, dicen que la ingratitud es la desmemoria del corazón.
Enero 5, 2008 a 5:57 pm
Leonardo Godoy Echeverría
Guar-da-do.
Enero 6, 2008 a 10:38 am
Luis E. Reyes
Un humano arte (bello, por cierto) que se esconde entre lo que es y parece; entre luces y sombras de un individual sueño. Somos todo en su conjunto, inclusive eso que más odiamos: Agresividad, envidia, ofensa. Formas de violencia que se vuelven tales sólo ante la falta absoluta de un arte ¿Por qué necesito estrujar mi cerebro en busca de un nuevo arroyo que sacie ésta, mi sed de alma? Acuda a mí el descanso, aún ante una absoluta vigilia. Porque inclusive escuchando el silencio de la noche, encontrare la calma.
Febrero 13, 2008 a 9:10 pm
Arturo Montes Larraín
Iba yo a escribir una frase que callo. ¿Cuál? Cuento suyo. Adivine. Apueste. Perderá, porque, incluso si acierta, concebiré otra frase rectificadora, como, por ejemplo, ésta, ya escrita aquí atrás: ¡no me va a decir que la había imaginado!
Febrero 14, 2008 a 11:20 am
María Olivia
Arturo:
¿Como adivino una frase que callas? Si adivino la cambias. Un poco loco no crees?????
¿¿..??
Febrero 14, 2008 a 5:48 pm
Arturo Montes Larraín
Cometí un error. No se trata de adivinar. Sí de comprender. Algo cercano a amar. El resto no tiene importancia.
Mayo 5, 2008 a 5:51 am
arturo montes larraín
Recuerdo a Poe quien de noche invernal regresando borracho a su casa cae de bruces en la acequia del parque llena de barro y ya dormido al caer muere hasta ser vergonzosamente encontrado en la mañana fría por dos escolares que alertan a la policía. El resto es retrospectivo: su literatura.
Junio 1, 2008 a 1:48 pm
lola
necesito saber que enseñanzas deja este libro urgente !!
Junio 1, 2008 a 5:01 pm
arturo montes larraín
Ocurre que se mate de amor, lola.
Junio 2, 2008 a 6:58 pm
lola
graacias, pero queria algo mas especifico arturo
Junio 2, 2008 a 8:34 pm
arturo montes larraín
Entonces ven y seré muy específico, tengo un artístico bisturí, lolita. Mira, empiezo por el ombligo, tú murmuras graacias, et ainsi de suite. Pero no. Hablando en serio, saca tu especificidad que “querías” de lo ya escrito, relee, porque allí está TODO, la Biblia misma, si miras bien. Oye en serio si eres lolita y linda, ¿por qué no te pegas una vuelta por acá?, mira que mi mujer parte mañana por 15 días a Brasil, qué tranquilidad… me estoy durmiendo, otro beso, eso, y si deseas algo aún más específico ya sabes, ¿OK?
Agosto 14, 2008 a 7:06 pm
arturo montes larraín
No del todo por casualidad entrerreleí lo ya tan anterior. ¡Cuánta tontería he escrito! (y, seguro, peor desde entonces, sin hablar de lo que sigue). Me hago el políglota, el culto, el superior. A lo sumo sé humillar, ridiculizar, ¡qué riqueza!, ¿es eso enseñar?, ¿aprendo así?, ¡no!
El retrato oval sólo importa por Poe.
Poe (cf. en A.I. el espacio Poe) muerto ya solo, sin mujer habiéndolo ya abandonado en amor para no matar la propia vida de ella, la “egoísta”. Poe muerto de frío ahogado en una borrascosa y simple acequia de barro invernal. Por quien me da escalofríos de compasión individual y universal, extrañamente ligada a Hiroshima, el Goulag o tantas otras cosas. Poe con sus páginas, incapaz ya de soportar por su sensibilidad destrozada ante su vida y ante toda la vida. Entre el agua del barrial y el barrio de las cloacas. ¡Ese genio!
Así suele acaecer. La soledad que se siente sin amor ni merecimiento de amor cae con la nariz metida en un estrecho fango. No piensa en una celebridad de su posteridad. Se abraza ebria al acogimiento del descanso. El ahogo es desahogo. La literatura que tanto impulso produjo está olvidada. La pérdida de sí venía palabra a palabra por amor al amor en la imposibilidad del amor al amor del perfecto amor desenamorado: el último alcohol, aquél del barro.
No moriré así, pues mi literatura es insignificante. Moriré en la inminente cama hasta mañana, donde, qué se le va a hacer, despertaría otra vez. ¡Qué texto, éste, más optimista!, ¿no? El planeta tiene tierra por la resistencia provisional de los polvos óseos. Dios observa la obra del guano nuclear que su creación de la libertad permite. Hasta que en este grano de arena todo siga siendo posible, comenzando por Mc.Cain.
Agradezco a algunos participantes de A.I. que por su sorprendente referencia a charlatanerías anteriores me permitan agravarlas.
En Chile la cultura está prohibida. Ello no mejora las cosas. No se trata ya de posiciones políticas y ni siquiera tanto de plata en el bolsillo, sino sobre todo de una búsqueda cretina por reconocimiento “social” que el bolsillo y la política egocéntrica pero mafiosa ayudan, por cierto. No es éste mi cuento. Pudo serlo. Opté por esta mierda con Uds., inútiles.
Septiembre 5, 2008 a 11:32 am
arturo montes larraín
…casito cerradito…
Septiembre 24, 2008 a 4:41 pm
arturo montes larraín
La “historia”, mejor dicho “historiografía” como ridícula “ciencia de la historia”, es casi pura mentira vestida de omisiones y “olvidos”. El historiador es un cantinflero ascensorista que sirve por poca plata a su imaginario Poder. Por “pudor” heterosexual no ve al rey desnudo. Así se las arregla hasta otra muerte mediocre. ¿Qué muerte no es mediocre? ¿La de Louis XVI? ¿La de Danton? ¿La de Yourcenar? ¿La de Cristo? Concibamos la resurrección… Es la imaginación escueta de la memoria historiadora. La fecundación uterina gime ya mentiras. El amor, como dije, es un rico anagrama desde sus apenas 4 letras: Roma, armo, mora, orma (sic: cf. Google), ramo, om-ra (budismo egipcio), maro (planta parásita), Omar Shariff Poet.
Octubre 1, 2009 a 11:07 am
enzooo
y vo esta largo el cuento
Octubre 1, 2009 a 1:07 pm
Arturo Montes Larraín
Tú lo alargas más sin agregar ninguna idea. Además, si va largo, es porque hay gente a quien le interesa. En caso que no te interpele, ¿para qué perder el tiempo así? ¡Aporta, muchacho! Mi saludo.
Noviembre 5, 2009 a 3:49 pm
Arturo Montes Larraín
Hace años vi en Francia una conmovedora película sobre la vida de Poe. La vi: la viví. Relea. Él estaba solo en una casa digna pero oscura. Separado de su mujer ésta fue a verlo por amor. Estuvieron juntos. Pero Edgar Allan no cesaba en su vicio. Nadie recuerda el nombre de ella. Ya sabía al llegar que él seguiría bebiendo sin aparente problema e indiferente a una opinión ajena. Mary había decidido no hacer esta vez reproches al respecto. No podía sin embargo aguantar ese espectáculo de la desnudez. Partió. Y él murió como dije o no importa cómo. En la película circulaba de manera paralela un viejo sueco cuya esposa lo había engañado. Ingemar (o Ingmar) nunca pudo resistir aquello. Y como en un tango se refugió dentro del alcohol. Yo pensé para mí: no incurriré en tal estrategia. De hecho, la vida con todas sus dificultades representa por ciertos aspectos algo decididamente maravilloso, nuevo, feliz. En el medio mismo del presente texto hubo horas de interrupción porque mi hija Paula vino y le hablé. Quedó buenamente perpleja. Recién se fue. La vida común, a la cual no pertenezco, es de un tremendo aburrimiento. Yo vivo de la vid que da vida. Soy cristiano sin creerme todas las tonterías que dice el Evangelio, por ejemplo hoy, sobre la oveja contrastada con las otras 99. Bastó que Borg se casase con Martina para sucumbir a la nada en el tenis. Son cosas del amor. Nada comprensible lo es del todo. Por ejemplo, escribo a Ud. que siento frío en las manos. La acequia de Poe lleva a Max Brod, el amigo de Kafka, quien desobedeciendo a éste permite conocer su obra y en el “Diario” aquella frase nunca enviada a su padre: “me matas de amor”. Mi padre está muriendo. Yo también. No puedo ir a verlo. El dolor se multiplica con el dolor. Ud. me dice que no soy sincero respecto de mí y que soy egocéntrico. No comprendo. Estoy en desacuerdo con su juicio. Si necesita ayuda, se la daré. Sin aprobar el oficio de la mendicidad. Basta. ¿Por qué fue oval el retrato de Poe? Obviamente, por alusión al huevo, esta epilepsia universal de la opacidad. ¡No iba a ser rectangular! Yo he pintado. Ocurría en noches de desesperación “solitaria”. Descubrí que se pinta de cerca y de lejos. Relea.
Diciembre 21, 2009 a 3:36 am
Arturo Montes Larraín
Una autopsia me fue practicada sin estar yo como consta completamente muerto. Insisto, uno fallece de a poco. Como si fuese huevo viudo bajo la lluvia oval del museo kafkiano. Mas cosas hermosas, inteligentes e incluso bondadosas, o no, permanecen en el diminuto ser humano, “imagen y semejanza de Dios” según más de un desvelado revelado.
Así, la imaginación inimaginable y repetitiva de Dios, el arte esculpido en la hiedra sobre la piedra sin musguito, la convicción de morir vivo más tarde que la autopsiaa desencarnada, la similitud entre mi carne roja y la carne de vacuno, el recuerdo próximo del copihue, la rata hecha ardilla en los árboles de Ginebra, el país de las piernas largas, el Ravotril de dos miígramos más tarde o más teprano, la longitud cruzada a la latitud, el cretinismo del tiempo, el grito SOS, la fealdad deliciosa de la almeja viva, la arquitectura como poesía para la ingeniería, la Navidad en el silencio, el berrido del perro, la perra, la antipoesía del hoyo negro, el hipopótamo, el rinoceronte, el elefante, la manta religiosa, la jibia, la marmita, la madera, el mar, las algas, el pez, el mamífero uterino, la madre, la soledad del padre, el viudo jamás alegre, la prisionera, la ciencia filial, la canción sobre el tiempo de las cerezas, el pájaro de fuego, la paz de Israel con Palestina, la paz de Palestina con Israel, la paz que él nos dejó y que él nos dio, La Paz con salida al mar para las calendas griegas, la mentira del cretense, la paradoja sobre la sombra, la ignorancia de la ciencia, la destructividad tecnológica, el descanso, las Cinco Tierras en Liguria, los ojos femeninos en Leonardo da Vinci, la risotada vencida del Demonio, la Creación cual gargajo divino, el chancho en piedra, el chancho eléctrico, hacer parir a la chancha, el neumático, los peces voladores, el salmón de roca, el magma del ser, el agua, la tardanza, la paciencia, la valentía, la veracidad, el mestizaje, el tiburón cortés, el paseo en la gigantesca ola de Cochoa, la opción de Esaú, la mezquita de Córdoba, el puerto de Honfleur, el “inminente” museo de Humberstone, Chile lindo, la Luna plateada, la loba aullando en Siberia, la noche granulada de luz nublada, la vejez de la vid y del olivo, el calentamiento planetario, la indiferencia, el castigo solar, las razas oprimidas, el lucro, el aburrimiento mío, “le muguet” con su aroma de perfección, la carne de cordero, el costillar de chancho, el mero, el tomate chileno de verano, el cura Mariano Puga, tu esposa, los niños en lo posible mudos y paralíticos, El Tigre de la Malasia no sin Mariana hija muerta, el olvido simulado del pez uterino que fuiste, el bosque al final del lago Esmeralda, Atahualpa Yupanqui, duerme negrito, Gardel, Brahms, Van Gogh, la desnudez entregada de una adolescente si no fuera por sus pezones a menudo excesivamente planos, rosáceos y triviales. Pero sigamos, si esto no tiene colmadaº a Ud. Me refiero como dje desde el comienzo a cosas maravillosas de la vidam como -la tenía escondida hasta ahora- la flor de la maravilla, como la peonía, la solidaridad humana, el cuidado desinteresado aunque interesante de la naturaleza apenas tomista, el nombre Viña del Mar, el hecho de nombrar, el Obrero Anónimo, el artista de la carpintería, Simenon, Simeón, mi padre recién muerto, este duelo, las amigas que llaman, las amigas, la 2ª vuelta de la elección presidencial, voten salvo por ese fresco, Velasco seguirá en Hacienda, hoy me bañé, comienza a dolerme la espala, es tarde o mejor dicho temprano, estoy solo, desde el dormitorio suena la tele, en la vida uno inventa cosas lindas, un puma, un bosque de boldos, campo de trigo, reino mineral, cuadros de una exposición oval.
El visitante del museo madrileño aún no consume su Ravotril.